1.Bundesliga

El Método

Vimos el comienzo de la Premier League inglesa con una goleada abismal de 8:2 del Manchester United a un, en teoría, grande del torneo, Arsenal. Vimos cómo en España, Real Madrid goleó 6:0 a Zaragoza y el Barcelona 5:0 al Villarreal, actualmente en la Champions League. Italia aun no comienza por problemas entre los jugadores y los equipos; por supuesto que la razón es meramente monetaria. Mientras tanto, una cuarta liga comenzó como terminó: con estadios a reventar, un promedio de casi tres goles por partido (medio gol e incluso un gol más por juego que en sus concurrentes europeas), sintonía televisiva que bate récords, y una paridad entre los equipos increíble. La Bundesliga es, como lo ha venido siendo por los últimos 5 años, un ejemplo de que el fútbol puede ser un negocio lucrativo, pero a la vez sustentable; todo esto sin perder la calidad deportiva, ni la entrega típica del deporte rey cuando jugado sin dinero de por medio. Desglosemos parte a parte los mágicos componentes de esta liga, a la cual muchos son aun escépticos:

Ante nada, parece sensato comenzar por los logros obtenidos en años recientes, los cuales justifican cualquier argumento consiguiente sobre este modelo particular de fútbol.

A nivel de selección, ¿quién es capaz de imaginarse un Mundial sin Alemania? Quizás no sea la selección que más títulos haya ganado, pero es sin duda alguna la más consistente. En sus 17 participaciones, Alemania ha quedado campeón tres veces, subcampeón cuatro, tercero cuatro veces más y una vez fueron cuartos. Es decir, que en 12 de las 17 ocasiones quedaron entre los cuatro mejores del mundo; número que ninguna otra potencia copera ha sido capaz de igualar ( Brasil:10, Italia: 8, Uruguay: 5, Francia: 5, Argentina: 4, Inglaterra: 2, España: 2). Sumado a sus éxitos mundialistas, también es la potencia de la Eurocopa, torneo que viene teniendo lugar desde 1960. En él, también han ganado tres títulos, sumado a los tres subcampeonatos y un tercer lugar. Igualmente, nadie es capaz de igualar dichas cifras (sólo la Unión Soviética/ Rusia se les acercan, con seis ediciones del torneo en los que quedaron entre los cuatro mejores). Un porcentaje mágico que se cumple con una precisión inequiparable: 70% de sus torneos mundiales han quedado entre los 4 mejores; 70% de los torneos continentales han quedado entre los cuatro mejores.

Pero, ¿qué ha pasado en tiempos recientes del fútbol alemán? Si bien es cierto que desde el Mundial de 1990, Alemania no ha contado con una escuadra que parta como una de las favoritas a ganar un torneo, los resultados no han sido del todo malos. Si nos concentramos en la década pasada (2000-2010), veremos que en cuatro de seis competencias en las que participaron, quedaron entre los tres primeros (subcampeones 2002, terceros 2006, subcampeones 2008, terceros 2010), siendo sólo las actuaciones del 2000 y 2004 las excepciones.

A nivel de clubes, no llega un título internacional a Alemania desde el 2001, última vez en que el Bayern München se alzó con la ‘Orejona’. Esta es la primera vez en la historia del fútbol europeo en que un club alemán no gana algo en una década completa. Pese a lo extremadamente negativo que suena ello, el ánimo en la liga doméstica refleja todo lo contrario. Y es que pese a vivir la peor sequía copera en su historia, Alemania vive un renacimiento futbolístico que muchas potencias quisieran estar experimentando. En parte gracias a la crisis deportiva de finales de los noventa- principios del siglo XXI, en los que una generación campeona como la del ’90-’96 estancó el ciclo rotativo de talentos, y en parte gracias a una patada a la mesa de parte del ex-entrenador nacional, Jürgen Klinsmann, el gigante teutón revivió una mecha y una habilidad para producir jugadores a diestra y siniestra. Los clubes y la selección nacional pactaron una cooperación en la ampliación y refinamiento del sistema de captación de talentos y su consecuente desarrollo. De allí ese florecer alemán a nivel de ligas juveniles, la competitividad de la 2.Bundesliga, el nacimiento de la 3.Liga (previamente, se pasaba de segunda división directo a las Regionalligen, o ligas regionales -tres en total-), y un fenómeno bastante peculiar: el estancamiento en el monto de dinero invertido en fichajes (ampliaremos en este tema).

A nivel deportivo, y pese a no tener un solo título reciente, la actuación no ha sido del todo mala. En las últimas cinco Champions’ League (las cinco temporadas que cuentan para el Coeficiente UEFA, cabe destacar), Bayern München y Schalke 04 se han encargado de que Alemania haya estado representado en cuartos de final. Más recientemente, lo mismo puede decirse con respecto a las semi finales. En el otro torneo continental, la UEFA Cup/ Europa League, hubo al menos un equipo alemán en semifinales desde el 2006 hasta el 2010.

Entonces, no es sorpresa que Alemania haya recaudado los puntos necesarios en Europa para, primero, remontar su diferencia con Francia y volver a la cuarta casilla del Coeficiente UEFA y un par de años después, ser capaz de tumbar a Italia del tercer lugar; cosa que supone un extra cupo en la Champions’. Por supuesto, y por como funciona la teoría del equilibrio, no todos pueden subir. Así como Alemania, Rusia, Portugal (particularmente la temporada pasada) y Ucrania han tenido un ascenso meteórico, Italia y Francia han ido colapsando lentamente (ver artículo Viejo Orden y Su Desmoronamiento).

Esto cubre los resultados obtenidos por la Bundesliga en tiempos recientes. Pasemos ahora al proceso; al qué y al cómo del asunto.

Fanaticada:

La Deutsche Fussball Liga (DFL) publicó su reporte anual a comienzos del 2011, en donde se recogen los datos de mayor trascendencia en el balompié alemán. A rasgos generales, puede hablarse positivamente de la temporada 2009/2010, pues las ganancias aumentaron, la asistencia masiva se mantuvo, y el rol del fútbol germano creció. Todo esto, pese a una crisis económica de gran magnitud.

42.665 fue el número promedio de asistentes a un partido de la Bundesliga en la temporada 2010/2011, un aumento del 0,4% con respecto al 2009/2010. No sólo es que es la liga de fútbol con mayor audiencia en vivo del mundo, sino que dicha audiencia sigue creciendo año tras año. En el año en que Bayern ganó su última Champions, la asistencia promedio de la liga fue de 31.057 personas por partido, 27,2% menos que diez años después. Para conseguir rivales con esta cifra de asistencia, hay que ir a las dos ligas más populares de dos países muchísimo más populosos que la mayoría: la National Football League (NFL) en los Estados Unidos y la Twenty20 League de cricket en la India. Que una liga de un país con poco más de 82 millones de habitantes pueda competir con la asistencia promedio a una liga de un país de más de 300 millones y la de un país con un millardo de habitantes, merece ser destacado.. Y es que con entradas, cuyo precio promedio es de €21,89 en primera división, no sorprende que así sea.

31 millones de personas han confirmado seguir con cierta frecuencia lo que ocurre en la Bundesliga. Ello representa a un 37% de toda la población alemana. Dicha cifra es la primera de varias que no tienen rival, en cuanto a devoción al fútbol local se trata.

55% del público es dueño de los abonados de su club. Es un número que no resalta por lo elevado, sino por lo bajo mas bien. En muchas ligas suele ser que, entre el 60% y el 75% de los asistentes son los dueños de dichas entradas. La razón por la que la DFL rescata el valor de esta cifra se debe a que, para ellos, esto permite un buen equilibrio entre asistentes fieles y aquellos que visitan con poca frecuencia su estadio local, alcanzando así a un número mayor de personas sin alterar la capacidad de los estadios.

Finanzas:

Las finanzas bundesliguistas siguen obteniendo las metas propuestas. Por sexto año consecutivo, los ingresos de la liga crecieron; esta vez un 3,2% más que en el 2008/2009. Ahora la cifra ronda los 1,7 miles de millones de euros. 15 de los 18 clubes lograron mantener sus finanzas con un superávit, sin presentar pérdidas. Resulta difícil que los ingresos de los clubes mermen, pues los planes de expansión de una ya globalmente transmitida Bundesliga son considerablemente ambiciosos. La meta, superar a la Serie A italiana en ingresos anuales y acercarse lo más posible al dinero percibido por la Premiership inglesa (casi el doble al actual generado por la liga teutona).

Que la liga crezca es excelentes noticias para todo el país y diversos gremios de trabajo. Sólo en el 2009, la Bundesliga generó 700 millones de euros en impuestos para el gobierno alemán, así como el empleo directo de más de 45.000 personas; esto sin contar a quienes se benefician del fútbol de forma indirecta (servicios de catering, telecomunicaciones, transporte, entre otros). También y como parte de este plan, se logró invertir 66 millones de euros en el sistema de canteras, lo que representa un aumento del 20% con respecto al 2008/2009.

Presencia en los Medios:

Como parte de la estrategia de la Bundesliga por crecer, desde comienzos de enero se comenzó a transmitir un partido por jornada en 3D. Con el avance tecnológico, se busca aumentar las horas de transmisión a nivel mundial. Si bien el año pasado se transmitieron más de 30.000 horas (aprox. 1250 días) del balompié germano en los 208 países afiliados a FIFA, 12.000 (500 días) horas fueron transmitidas en Alemania.

Producción de talentos:

Parte de escepticismo de la prensa alemana -y mundial- sobre la selección convocado por Joachim Löw en vísperas del Mundial 2010, se basó esencialmente en dos argumentos: 1- Michael Ballack está lesionado, por lo que el equipo carecerá de un líder veterano, y todos correrán cuales gallinas sin cabeza. 2- Es un equipo muy joven. Pocos tienen más de 15 juegos con la selección, uno que otro supera los 25 años. Hay varios que deberían estar aun en la sub-20.

Estas voces se disiparon y fueron reemplazadas por enormes halagos tras el 4:0 a Australia (una de cuatro goleadas) en la jornada de apertura del Mundial.  Sobre el asunto de la carencia de un líder natural, Philip Lahm (Bayern München)dirigió al conjunto como si viniera haciéndolo por años. Sobre la carencia de un armador y de posibles huecos en la contención, el reinventado Bastian Schweinsteiger (Bayern München) y el sorpresivo Sami Khedira (Real Madrid) se ocuparon de que así no fuera.

La edad simplemente dejó de ser una variable en el fútbol alemán, pues en los dos últimos torneos, el mejor jugador joven del Mundial fue alemán (Lukas Podolski (FC Köln) 2006 y Thomas Müller (Bayern München) 2010). Esto sin destacar las sendas actuaciones de tanto Müller -bota de oro- como de Mesut Özil (Real Madrid), el “nuevo Zidane” según algunos.

pero allí no se detuvo la cuestión. Los centrales del torneo, Arne Friedrich (Wolfsburg) y Per Mertesacker (Arsenal), tratan de cuidar su titularidad con recelo, pues ahora están Mats Hummels  (Borussia Dortmund) y Holger Badstuber (Bayern München). Lukas Podolski teme por su puesto anteriormente inamovible tras tres brillantes actuaciones de André Schürrle (Bayer Leverkusen) con la selección. Incluso el mismo Khedira ve disminuidas sus posibilidades de ser titular tras la aparición de un jugador que se consagró ante el mundo en el último amistoso jugado por los germanos versus el pentacampeón: Brasil. Un joven de 19 años, que la temporada pasada brilló en el Borussia Dortmund, haciendo seis goles y 16 asistencias en la Bundesliga pasada. Mario Götze ha sido nombrado como el “Messi alemán” por unos o Götzinho -por su prolífica capacidad de regatear y driblar, muy a la brasileña- por otros.

Junto a él, muchos otros jugadores jóvenes que cautivan cada fin de semana a la Bundesliga están siendo convocados y aportando a la selección: Ilkay Gündogan, Lewis Holtby, Toni Kroos, Marcel Schmelzer, Sebastien Rudy, Marco Reus, Sven Bender, Benedikt Höwedes, Kevin Grosskreutz, Konstantin Rausch, junto a una larga lista de porteros juveniles, encabezada por Ron-Robert Zieler, quien fue convocado por primera vez para la venidera tanda de partidos (ante Austria y Polonia).

Esto trajo una consecuencia que pocos tuvieron en cuenta, pero sin duda alguna que le ha caído bien a la liga. Simplemente aplicaron las leyes básicas de la oferta y la demanda: a mayor oferta, menor precio. Surgieron jugadores de todos los tipos y de calidad, los cuales están disponibles a una fracción del precio del jugador importado. Dicha necesidad de reforzarse se ve resuelta de manera interna, sin tener que recurrir a mercados terceros para suplir la falta. En pocas palabras, la Bundesliga está en vías de ser autosuficiente. Reflejo de esto es el monto invertido en fichajes. Por tercer año consecutivo, la Bundesliga está por detrás de la Ligue 1 francesa, la Serie A italiana, la Primera División española y la Premier inglesa en gastos por vías de fichajes.  Solamente Bayern München y VfL Wolfsburg invirtieron más de 15 millones de euros en fichajes.

Gracias a una crisis de selección, Alemania se reinventó y explotó a una cantera de jugadores enorme que tenía a su disposición. 66 millones de euros adicionales fueron invertidos al sistema nacional de canteras de la Deutscher Fussball Bund (DFB), la federación alemana.

Una Nueva Alemania:

Parte del recambio generacional que se ha venido dando desde comienzos del 2000 ha conseguido mostrar otra cara de Alemania que pocos recuerdan que existe: la multiétnica. Comenzó tímidamente, con dos jugadores polacos y un ghanés. Hoy día, si bien sigue siendo un equipo predominantemente alemán, muchas de las figuras provienen de etnias inmigrantes: con Gündogan, Özil, Khedira, Rausch, Gómez, Klose, Podolski, entre otros, el experimento “Multi-Kulti” de la Alemania post-Segunda Guerra Mundial ha conseguido integrar a través del deporte a las diferentes culturas que conforman a esta Alemania del siglo XXI. Con un terriblemente pesado bagage histórico, los alemanes han hecho lo imposible para seguir adelante pero sin olvidar lo que hace no tanto tiempo ocurrió.

“La vergüenza y culpa que viven los alemanes diariamente, de manera más vehemente y obsesiva que quizás cualquier otra nación del mundo, no es la vergüenza y culpa de haber perdido una guerra, sino la vergüenza  culpa de haberla comenzado” Thomas Matussek, ex embajador alemán en el Reino Unido (2005).

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