1.Bundesliga

FC Bayern: el benefactor de la Bundesliga

Recientemente con la contratación de Mats Hummels al Bayern Múnich se abrió una vieja herida que causa polémica en involucrados y ajenos, culpando al club bávaro de robarse rivales que son figuras en otros equipos contrincantes y restarle competitividad al fútbol alemán. ¿Qué tan cierto es este punto y cuánta responsabilidad cae sobre el Bayern? Teniendo en consideración que hay por lo menos diez casos donde han contribuido financieramente para rescatar y preservar otras instituciones, algunas de ellas, rivales geográficos, históricos o sus más cercanos perseguidores como el TSV 1860 Múnich y el Borussia Dortmund.

En agosto de 2015 un equipo popular del fútbol alemán que acaba de ascender a Segunda, recurrió a ellos por la grave crisis económica en la que se sustentaban solo en base a las entradas al estadio; el Dynamo Dresden, campeón de ocho títulos en la República Democrática Alemana, organizó un partido benéfico contra el FC Bayern que acabaría perdiendo 3-1 pero recibió todo los ingresos que produce su popularidad, desde puestos colmados hasta derechos televisivos, y mucho más cuando viajan estrellas como Arjen Robben, Arturo Vidal y Juan Bernat (autores de los goles) mientras que los muniqueses costearon traslado y alojamiento de su bolsillo.

De igual forma ha hecho con el Haching, que durante muchos años recibió su ayuda financiera hasta encontrar estabilidad, no obstante en el 2012 se produjo un amistoso con el fin de salvar al equipo y en el duelo se estrenaron Shaqiri, Weise, Starke y Dante. El mismo modus operandi ha aplicado con el  Hansa Rostock (2013), Carl-Zeiss Jena (2011), SV Darmstadt (2008), St Pauli (2003), Hertha Berlin (1995), Eintracht Frankfurt, Fortuna Sittard y TSV 1860 Múnich.

Darmstadt necesitaba más de un millón de euros para resolver sus deudas, del amistoso aprovechó 200 mil euros netos que ayudaron a contrarrestar la insolvencia, mientras que el club rebelde de Hamburgo, el St Pauli, estuvo a punto de perder la licencia profesional y con las ganancias, se afianzó en la segunda categoría y posteriormente modernizó sus estructuras. Con quien debería disputar el derbi de Múnich ha mantenido una larga relación de beneficencia, a los que salvó de la bancarrota en 2006 y luego compraría su alquiler en el Allianz. Las deudas de siete millones de euros y la pérdida de su principal anunciante hicieron que Bayern contribuyera con 11 millones para evitar su extinción.

El Borussia Dortmund entró a partir de 2003 en estrechez económica que en un par de años no se convirtió en desaparición por buenas estrategias y ayudas monetarias como la que recibió del Bayern. Extasiados aún con el gran momento deportivo que atravesaba el club, campeones de Europa en 1997, empezaban a repuntar en Bundesliga e incluso ganaron el título en 2002 recortando las distancias contra el Bayer Leverkusen en las últimas fechas y fueron subcampeones en la Liga de Europa; acumularon pérdidas millonarias que no se registraban en las cuentas, el despilfarro en fichajes y salarios junto a la mala gestión pasaron graves facturas al aurinegro: 170 millones de euros (algunos medios señalan hasta 200), 67 demandantes exigiendo paga y ningún capital.

Las limitaciones económicas se reflejaron también en la cancha, el Dortmund empezó a perder nivel y desde la gerencia anunciaron la incapacidad de pagar los salarios, aquí acudió Bayern prestando dos millones de euros debido a que esto arriesgaba al club a duras sanciones por parte de la DFL. Posteriormente el presidente Niebaum sucumbió a la presión y abandonó su puesto. Los nuevos directivos se vieron obligados a vender los derechos del nombre del Westfalenstadion por cinco millones anuales. Entre 2004 y 2005 sus acciones en la bolsa cayeron un 80%, lo que obligó a pedir créditos, crear topes salariales, vender jugadores a cualquier precio, hacer buenos contratos publicitarios y aprovechar activamente los derechos televisivos. Más adelante acordaron aplazar los costos de arrendamiento del estadio y posibilitar un 42% de adquisición.

Con los años Dortmund mejoró sus condiciones en todos los sentidos de la institucionalidad hasta que hoy en día es el rival más parejo de quien alguna vez fue su prestamista, un aporte que sirvió para poner todo en orden momentáneamente.

Pero, ¿es realmente altruismo o de alguna forma reciben beneficio propio? En casos como el del 1860 Múnich no podían darse el lujo de pagar solos el alquiler del Allianz. “Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él”, decía Benjamin Franklin, quizás por otro lado solo buscan alianzas estratégicas. Sin embargo, situaciones como la del Dynamo Dresden donde ya había comenzado la temporada, o el resto donde colocaron dinero de su bolsillo, demuestra cierto grado de responsabilidad por ser el mejor equipo del país y la cuarta institución futbolística más valiosa de Europa según la revista Forbes (2016), por preservar la estabilidad en la Liga y cooperar con sus semejantes. Es un deporte, no la guerra.

Asimismo, Bayern se convierte en un ejemplo de gerencia económica y deportiva basada en la competencia sana y de hombres (frente a frente), en los valores y amable con su entorno, algo difícil de ver en los tiempos actuales; adquiriendo una suerte de compromiso social que no es obligatorio pero asumen como tal.

Sea cual fuese el motivo, los bávaros han padecido en carne propia la inestabilidad financiera. Años grises en la posguerra entre los cuarenta y cincuenta, donde ganaron la primera Pokal de su historia pese a que inicialmente no querían participar para ahorrarse gastos de viaje, después de estos episodios y gracias a hombres de negocios llegó la calma.

Quizás la Bundesliga fuera verdaderamente aburrida si se pierde la variedad que la compone y se quedan huérfanas las fanaticadas. Por ahora, hay líderes que fomentan la participación y competencia de todos y estatutos provenientes del organismo regulador para evitar que se produzcan cada vez más estos episodios, utilizando herramientas como que los socios sean dueños del 51% de su equipo, mientras que en otras ligas los más chicos quedan asfixiados ante reparticiones de dinero desproporcionadas y deudas de fondos públicos, incidiendo verdaderamente en el rendimiento del todo.

“No temo de los competidores, solamente a la competencia desleal”, Jeff Bezos.

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