2.Bundesliga

Se les acabó la química al Stuttgart y a Luhukay

Como dice el refrán “cuando el río suena es que agua lleva” y finalmente los días de rumores, disputas y desencuentros (públicos y privados) han desembocado en la renuncia de Jos Luhukay como técnico del VfB Stuttgart.

Como ya es conocido, después de una campaña aciaga en la pasada temporada, el club puso fin a los 41 años consecutivos en primera división, y confirmó su descenso a la 2. Bundesliga. Una de las primeras noticias que se confirmaron en su momento fue el nuevo capitán que asumiría el mando de la nave en detrimento de Jürgen Kramny, y ese fue Jos Luhukay. El entrenador de 52 años ha dirigido a clubes como el Borussia Mönchengladbach, FC Augsburg y Hertha Berlín recorrido que muestra su experiencia al frente de clubes con fuerte tradición y su capacidad de llevarlos al máximo nivel.

Sin embargo, su relación con el Stuttgart  ha llegado a su fin prematuramente y no como marcaba la duración de su contrato hasta 2018. El desenlace ya se podía barruntar en los últimos días debido a las visibles discrepancias, mostradas incluso en público, entre Luhukay y el director deportivo Jan Schindelmeiser. Desde el club ya habían instado al entrenador a no airear estas diferencias en público, pero visto lo visto ya no había vuelta atrás.

El entrenador achaca este desenlace a la falta de “una base de partida sobre la cual el trabajo permita alcanzar el éxito”. Estas palabras van encaminadas a reclamar la falta de respaldo a su liderazgo en la gestión en el ámbito deportivo, esto es, a la política de traspasos seguida por el club la presente temporada, principal punto de choque también con Schindelmeiser. Luhukay esgrime que esa base “no existe” y que por ello no se ve capaz de llevar a cabo la tarea. Sin embargo, no deja de reconocer que se ha tratado de una decisión difícil de tomar ya que desde el primer momento sintió “la responsabilidad para con el club, la plantilla y los aficionados”.

Tras un balance de dos victorias y dos derrotas en las cuatro jornadas que llevamos de la temporada, Schindelmeiser envía un mensaje claro: “No queremos que esto afecte al equipo. Es momento de trabajar y concentrarse en lo esencial. (…) Somos conscientes de que debemos devolver el apoyo que nos brinda la gente de esta ciudad, los que trabajan aquí y que se identifican con este club. (…) Tenemos todo lo que necesitamos para lograr nuestros objetivos.”

¿Cómo afectará esta renuncia a las pretensiones de regresar a la máxima categoría del fútbol alemán?

Al final de la temporada pasada el VfB Stuttgart abandonó la máxima categoría prometiendo y planificando un pronto regreso, sin embargo se está encontrando con una competencia feroz en la 2. Bundesliga. Con un Eintracht Braunschweig  que ha ganado todos sus partidos, posicionándose con una diferencia de goles de +10, y un Dynamo Dresden que ha cosechado dos victorias y dos empates las plazas de ascenso directo están cubiertas por el momento.

Esta situación deja a los recién descendidos en una posición en la que no se pueden relajar. Tanto el Hannover 96 (con 7 puntos: 2 victorias, 1 empate, 1 derrota) como el VfB Stuttgart (con 6 puntos: 2 victorias y 2 derrotas) van a la zaga a 5 y 6 puntos del líder, respectivamente.

No es una diferencia insalvable a estas alturas del campeonato, pero deberán apretar el paso si desean estar en la pelea por el ascenso directo. En el caso del Stuttgart esta responsabilidad recaerá provisionalmente en Olaf Janßen (junto a sus asistentes Andreas Hinkel y Heiko Gerber) que actuará como entrenador interino hasta que el club oficialice una nueva incorporación.

Imagen de portada: Thomas Niedermueller/Bongarts/Getty Images

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