1.Bundesliga

Darmstadt 98: Un descenso inevitable

Llegar a la élite es complicado. Pero mucho más complicado es mantenerse. Año a año vemos cómo los equipos hacen hasta lo imposible por ser mejores y lograr los objetivos planteados, pero también hay un sector que parece estar destinado a no pertenecer al grupo de los mejores 18 equipos de Alemania. En ese grupo podemos ubicar al Darmstadt.

Los Lirios pudieron mantenerse en Bundesliga en su primer año. Dos puntos por encima del puesto de promoción y logrando estar incluso en el noveno puesto en la tabla. Luego de tanto transitar en categorías inferiores por tanto tiempo, se podía soñar con establecerse en la primera división. Sin embargo, esta segunda temporada se tornaba difícil de entrada…

Crisis deportiva: temporada maldita de arranque

Sucede que Darmstadt era el club con menor presupuesto, por lo cual se le complicó reforzar la plantilla, pues debían hacerse de jugadores muy baratos, los cuales eran inexpertos en la elite. A eso, se le debe sumar salidas de pesos pesados que dejaban muy desbalanceado el equipo.

Norbert Meier tomó el reto de dirigir el proyecto, y su crédito duró hasta la jornada 13. En ese periodo, solo pudo conseguir 8 puntos, producto de dos victorias y dos empates. Luego de haber sido derrotado por Hamburg, colista para el momento, Meier fue despedido junto con el director deportivo Holger Fach. De forma interina, Ramón Berndorth, director de las canteras del equipo, tomó las riendas. Bajo su mando, el D98 obtuvo pleno de derrotas en tres partidos.

Torsten Frings, un DT con muy poca experiencia, llegó al banco de los Lirios para la jornada 17, y en su debut logró empatar 0:0 contra el Monchengladbach, cortando así una racha de ocho derrotas consecutivas por liga (sumado a la eliminación en DFB-Pokal a manos del FC Astoria Waldorf -cuarta división-). Pero luego siguieron dos victorias y nueve derrotas. Sí, el descenso se olfateaba.

Crisis institucional y descenso consumado

A la crisis deportiva, se le sumaba una crisis institucional. La existencia del club se ve en peligro por no tener un estadio que cumpla con las disposiciones de la DFL. La liga exige que los estadios sean totalmente techados, y la grada más grande del Jonathan-Heimes Stadion no cumple con esta condición. Colocarle techo es una tarea muy cara y complicada y la dirigencia tiene hasta el 30 de enero de 2018 para cumplir con las exigencias. De no lograrlo, deben jugar sus partidos como local en otro estadio y esto representaría un fuerte golpe para la institución.

Más allá de estar al borde del abismo, los de Frings obtuvieron tres victorias seguidas (racha que conseguían por primera vez en su historia en la Bundesliga) lo que hacía soñar con una salvación casi imposible. Pero, el campeón Bayern Múnich les ganó a falta de dos fechas y los hizo descender matemáticamente.

El SV Darmstadt 98 estaba condenado al descenso. Un presupuesto muy bajo, un grupo de jugadores sin experiencia, una crisis institucional que repercute directamente en el estado anímico y la concentración del club. Todo era un caldo de cultivo para una consecuencia era inevitable. Ahora, el club encara un futuro turbio en el cual no tienen claro cuál será el devenir de la situación.

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