Euro 2012

Alemania busca clasificación ante una Holanda en urgencia

El comienzo de Alemania y Holanda fue completamente opuesto y el partido venidero entre ambos, además de la carga histórica que trae consigo, tiene a su disposición todos los elementos para ser el mejor partido de la Euro.

Si hay quizás una rivalidad entre selecciones meritoria del término “derby”, tiene que ser el encuentro entre Alemania y Holanda. Su rica historia deportiva moderna los ha puesto una y otra vez en el camino del otro para que diriman asuntos.

 

El peso de la historia

Oficialmente, la primera vez que un encuentro entre neerlandeses y alemanes fue considerado como el juego de juegos, fue en la final del Mundial 1974. Desde aquél triunfo alemán se marca el inicio de una rivalidad que ha logrado establecerse firmemente como una de las de mayor volatilidad en el fútbol. Posterior a ese encuentro en Múnich, vinieron choques en la semifinal de la Euro 1988, nuevamente en Alemania, y en el Mundial de 1990, entre otros. Hablamos principalmente de estos dos por ser los encuentros mas tumultosos entre ambos.

En 1988, Holanda se impuso, pero en un juego caracterizado por las fuertes jugadas y choques entre jugadores, en los que quedó entrevisto mala sangre de unos a otros. Jürgen Klinsmann sufrió bastante de las patadas de sus adversarios, al punto de quejarse al final del juego por el tosco nivel de violencia que vivió. El otro episodio inolvidable, además de la imagen de Klinsmann arodillado en el césped, incrédulo de la golpiza que recibiía, es la de Ronald Koeman emulando limpiarse el trasero con la camisetas de Olaf Thon -tras el intercambio de camisetas al final de partido, por supuesto-. Fue allí que la hasta entonces pasividad alemana duró.

En 1990, los octavos de final del Mundial servirían como escenario para una nueva batalla campal. Esta vez, las faltas provenían de ambos lados. El punto cúspide del encuentro: el escupitazo de Frank Rijkaard a Rudi Völler, la cual obligó al árbitro argentino a echar a ambos jugadores. Previo a eso, varios roces entre defensas neerlandeses y delanteros alemanes habían calentado el ambiente. La de mayor notoriedad involucraría un halón de orejas de parte de Hans van Breukelen a, otra vez, Rudi Völler.

 

Urgencia mutua

Por un lado, Alemania tiene que librarse de la presión que la prensa de su país ha puesto sobre ellos, y de limpiar su imagen tras tres juegos (versus Suiza, Israel y Portugal) en los que no parecen ser ese candidato a título que muchos auguran. Si bien se consiguió el triunfo ante Portugal, se hizo con un juego de mucha cautela y poca entrega.

Ahora se ven obligados a jugar a un ritmo mayor, les guste o no, pues el rival así lo va a exigir. Además, está la urgencia de querer evitar un escenario similar al del Mundial 2010, en donde una derrota en el segundo juego complicó más de lo esperado a los teutones. La victoria y los consiguientes 6 puntos dejarían a Alemania metido en cuartos de final, dependiendo de nadie.

Pero justamente este resultado es el peor escenario que hay en el campo holandés, por lo que se hará lo imposible por que ocurra. Saben y están más que claros que, para ser una selección que se propuso “al menos” llegar a la final, encajar dos derrotas en la ronda de grupos supondría una pérdida de voluntad para los Naranja. Su cupo a la siguiente ronda dejaría de depender de ellos y pasaría a manos danesas y portuguesas. Por este preciso motivo, un partido como el último entre ambos, en el que la Mannschaft se impuso 3:0, no es una opción para los dirigidos por Bert van Marwijk.

 

Duelo bundesliguista

Además de los 18 jugadores alemanes que militan en clubes de su liga doméstica, están los tres legionarios holandeses -Boulahrouz, Robben y Huntelaar- ávidos de poner en prueba su conocimiento del fútbol teutón. Ya Lahm adelantó que su compañero de equipo “estará particularmente motivado de jugar contra nosotros”. Otro que sin dudas deberá estar en el once inicial es Huntelaar, máximo goleador (Torjäger) de la Bundesliga.

 

Una Alemania aún más joven es posible

Debido a la baja forma mostrada por un Schweinsteiger que sigue luchando con recuperarse de su lesión, la imprecisión y a veces errática toma de decisiones de Podolski, la buena actuación de Hummels, además de la necesidad de revulsivos, pudieran llevar a que jugadores como Kroos (22), Schürrle (21), Reus (22) y Götze (19) vean minutos. Si hay algo con lo que goza esta Alemania es generación de relevo para incluso la camada de sub25.  El haber ostentado en el 2009 los 4 títulos juveniles de UEFA que existen son prueba de ello.

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