Opinión

Tras una década de cambios en Alemania

Parece mentira, pero apenas se están cumpliendo 10 años de aquella estrepitosa participación de Alemania en la Euro Portugal 2004, en la que un rival como Letonia –en aquél momento 53 en el ranking FIFA- resultara lo suficientemente complicado como para sacar tres puntos ante ellos. Desde entonces, ha habido un vuelco considerable en la calidad del fútbol practicado en tierras teutonas.

 

Foto: 20minuten.ch

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Como parte de la crisis de relevo, vino una solución salvadora, que ha vuelto a hacer de la Nationalmannschaft y la Bundesliga, algo digno de temer. La separación de Federación y Liga; fundación de un sistema nacional de escuelas de fútbol infantil, así como la obligatoriedad de la tenencia de uno por parte de los equipos profesionales; y el subsecuente chequeo anual para la renovación de licencia de equipo profesional, llevaron a un nivel considerablemente superior a la organización futbolística de Alemania. Los resultados en los campos de juego no tardaron en llegar.

Ya para el verano del 2006, momento en el que se auspiciaba un torneo mundial por parte de los protagonistas de este relato, se veían caras nuevas, promesas y proezas en potencia, así como algo que no estuvo computado en este rescato al Fußball: el apoyo y sentimiento de pertenencia de lo germano por parte de la población local; algo que, por razones históricas era difícil que ocurriera. Para el 2008 y 2010, Alemania era nuevamente un nombre que pocos descartaban como un equipo a dar de qué hablar.

Si bien la presión para entregar resultados yace sobre hombros de personas muy jóvenes, puesto que la generación de relevo alemana sigue creciendo en números- los Boateng y Hummels de hoy ya son pujados como veteranos por los Ginter de la siguiente camada-, la calidad de cada grupo que ingresa a la selección parece ser superior a la anterior. Además, cuentan con el complemento de la experiencia de los jugadores más “veteranos” de la selección.

Lo cierto es que Alemania, esta vez en serio, se perfila como uno de los equipos a batir en el venidero Mundial. Lo que es aún más un argumento a su favor, es lo poco convincentes que son los argumentos en contra: que el Mundial se dispute en continente americano no supone una garantía para los de este lado del Atlántico. Tal vez antes, cuando se viajaba en bote (Uruguay, 1930); cuando la boletería iba casi exclusivamente a seguidores del fútbol locales (Brasil, 1950; Argentina, 1978), o en épocas en las que el clima era una variable intratable –hoy por hoy, resulta difícil creer que los países más desarrollados de Europa no cuenten con suficiente conocimiento sobre este tema (particularmente por el interés que genera el asunto ambiental) para preparar sus concentraciones en base a esto-. Es decir, son argumentos más de capricho que de rigor los que dicen que Alemania no tiene por qué ser un candidato a ganar el Mundial 2014.

Y la verdad es que, hoy en día, la Bundesliga ha producido a una camada joven de jugadores con rodaje internacional, que han ido cosechando resultados en planos internacionales: FC Bayern München es el campeón defensor de la Champions League. Borussia Dortmund fue subcampeón hace una temporada y se volvió a meter entre los últimos ocho de la UCL, quedando con la cara bien en alto tras un duelo donde Real Madrid se vio indefenso. Schalke 04 y Bayer Leverkusen hicieron su parte al meterse entre los últimos 16 de la Champions esta edición de dicho torneo. Estamos viendo como poco a poco el fútbol alemán ha tomado posicionamiento internacional innegable, y en cierta forma inequiparable.

Encima de ello, la diáspora de jugadores germanos en el extranjero que ha crecido consecuencia de las buenas actuaciones de los en otrora canteranos de distintos clubes alemanes, es un reflejo de cómo los ojos de los principales clubes europeos fijan mirada en Alemania. Podolski, Özil, Mertesacker en Arsenal (Londres), Gómez y Compper en Fiorentina, Klose en Lazio, Schürrle en Chelsea, Khedira en Real Madrid, Holtby en Fulham, Mustafi en Sampdoria, Marin y Trochowski en Sevilla. Aunado a ellos, Felix Magath fue recientemente apuntado técnico del Fulham, el primer alemán en la historia en dirigir en la Premier League.

Si bien el grueso siguen siendo jugadores de la Bundesliga, el porcentaje de miembros de la selección está en escalada, justamente por el interés que los demás clubes del mundo han mostrado en los futbolistas alemanes.

La realidad es esta: Alemania tiene con qué ganar este Mundial, aun siendo en la parte tropical de América. Y si no llegase a ganarlo, no pasa nada. Apenas va una década desde el colapso más estrepitoso en la historia del fútbol alemán; y para tener apenas tres ciclos mundialistas desde su implementación, el nuevo modelo germano ha probado ser bastante prolífico y exitoso.

2 Comments

2 Comments

  1. Jorgeanpa

    27 abril, 2014 at 8:17 pm

    El talón de Aquiles de esta Alemania es el 9, ambos llegaran sin ritmo de competencia, las lesiones…

    Otro talón esta en que pase con Lahm? jugara de 6 ó contención? para lo cual no hay un lateral derecho de garantias, Kevin Grosskreutz es la mejor opción y no es un lateral puro, si bien no lo hace nada pero nada mal, no tiene bagaje con la selección en ese puesto y eso hace que el equipo no tenga minutos de juego y conocimiento con él como lateral. Poner a Lahm en el medio se volvio una «necesidad» ante la ausencia de Kedhira quien llegra sin ritmo y Low jamás tuvo un plan B ya sea por la falta de tiempo de trabajo o porque nunca lo imagino

    Esos son los dos problemas de Alemania, mas importantes que saber cual sera la linea central ó si debe o no jugar Ozil

  2. bundesligaodernie

    27 abril, 2014 at 10:35 pm

    En esa época todavía no habían resultados sobre la gran reforma hecha en 2001, donde se replanteó el fútbol y la inclusión de los clubes de 1ra y 2da división. Recuerdo que en aquellos días los referentes nuevos eran Ballack y Sebastian Deisler que se retiró del fútbol por problemas de lesiones pero de depresiones también. Quedaban Kahn, Linke, Nowotny, Hamann y otros que venían de otra generación de la después del 98.

    Lo cierto es que hoy se ven los frutos de una década de planificación, disciplina, orden y trabajo en el cumplimientos de los objetivos, y la «producción» no para, además consolidando la estructura del fútbol alemán la recién anunciada «Universidad de la DFB» en Frankfurt, y allí se incluyen a todos los actores en la formación y preparación del fútbol alemán (jugadores, directivos y entrenadores)…sinceramente, apludible.

    Hoy día, Joachim Löw tiene a una generación comparable (con matices de juego) a la de los 70´s y 90´s ambos períodos con mundiales y eurocopas; así que tendrá que ser campeón en Brasil, sino, Tschüss!
    Ojalá y Alemania gane la copa del mundo, está llamada a hacerlo.-

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