1.Bundesliga

¿POR QUÉ LA BUNDESLIGA?

Yo me enamoré del fútbol en cuanto vi a Ronaldinho Gaúcho con un balón en los pies. Fue en el segundo año de Frank Rijkaard como entrenador del FC Barcelona en el que me invadió el sentimiento culé. Durante muchos años de mi vida he tenido sangre azulgrana, he disfrutado de muchos triunfos del equipo cuando el holandés estaba al mando y en la época gloriosa de Pep Guardiola. Me cautivó la magia del brasileño, pero sobretodo adoraba el hecho de darle importancia a la juventud, a la cantera, a dejar que las nuevas generaciones relevasen a las viejas glorias. Jugadores formados en casa como Piqué, Puyol, Xavi, Iniesta, Valdés, Bojan, Pedro, Busquets… Y, cómo no, el mejor jugador actual, Leo Messi.

Pero llegó un momento en el que debido a la sanción de la FIFA, el Barcelona no tuvo la posibilidad de fichar en un año, por lo que se tuvo que gastar una importante cantidad de dinero en verano en vista a los dos siguientes años. Contrataron a grandes futbolistas como Ter Stegen, Rakitic, Bravo, Suárez o Mathieu. Además de recuperar a Rafinha que estaba en el Celta de Vigo. Al no conseguir resultados con Gerardo Martino también decidieron cambiar de entrenador, siendo Luis Enrique el elegido. Fue a partir de este momento en el que el filial perdió importancia y fueron las inversiones millonarias las que cobraron importancia. Esta pérdida de importancia junto al rocambolesco caso Neymar hicieron que, pese a ver un equipo que jugaba un futbol estratosférico, dejase de sentir los colores.

Me gusta el fútbol por lo que representa, por la capacidad de unir a grandes números de personas para animar a su club, por volcarse en acciones solidarias con los rivales, por los sentimientos que desprenden las gradas. No es ninguna novedad que se muevan grandes cantidades de dinero, pero renuncio a que mi amado deporte sea visto como un mero negocio. ¿Desde cuando hay futbolistas que valen 70, 80 o 90 millones? ¿Por qué se ficha tan sólo por nombre? ¿Por qué se antepone la venta de camisetas de un jugador de renombre antes que el debut de un joven canterano que tal vez sienta más los colores del club?

Es muy subjetivo determinar cuál es la mejor liga del mundo. Para unos es la española, por las grandes actuaciones de sus grandes clubes en la máxima competición europea. Para otro la Premier, por su inconfundible estilo directo y sus partidos rotos. Para otros amantes del fútbol defensivo es la Serie A, donde las férreas retaguardias ganan partidos. Pero para mí, sin duda, la Bundesliga es la que realmente me hace disfrutar de este deporte.

Fue en aquella eliminatoria de cuartos de final de la Champions League, temporada 2012-13, Borussia Dortmund frente a Málaga. Los locales perdían 1-2 en el minuto 90 y el público no dejaba de animar. Al final, sin ausencia de polémica todo sea dicho, los amarillos lograron pasar a semifinales tras dos goles en el descuento. Esa entrega de la afición me hizo volver a disfrutar del futbol.

Un amigo, gran sabedor de fútbol internacional, me habló sobre este equipo, al igual que de toda la liga alemana. Me la recomendó y empecé a seguirla a partir de la temporada 2013-14. Un grande Iñaki, seguidor del Sant Pauli.

Tenía cierta simpatía por el Dortmund, algo que a día de hoy se ha convertido en pasión. Pero ciertamente soy admirador de muchos equipos alemanes. Me maravilla la confianza que tienen en las nuevas generaciones. En como los clubes grandes dan la oportunidad a perlas jóvenes de segunda y tercera división. Es increíble como en cada equipo de primera y en algunos de la 2.Bundesliga hay por lo menos un jugador que se le ve capaz de llegar a ser un gran futbolista. Y es que el éxito de la selección nacional yace desde este punto. Los integrantes de la Mannschaft son jóvenes en la gran mayoría. Se ha sustituido de maravilla a gente histórica con una hornada de nuevas estrellas como Draxler, Reus, Götze, Müller, Bellarabi, Neuer, Hummels, Boateng, Gündogan, Schürrle, Kramer, Meyer, Goretzka… Y los que aún están por venir como Durm, Selke, Passlack, Harder, Weigl, Gnabry, Sané, Werner… Prácticamente todos juegan en la liga alemana y suelen quedarse en ella. Algunos emprenden un viaje al extranjero como Klose, Gómez o más recientemente Schweinsteiger, entre otros. Pero es esa valentía que tienen los grandes y no tan grandes clubes para apostar por gente nueva y por la pasión con la que los aficionados viven el fútbol.

El curso anterior fue terrorífico para el Borussia Dortmund, y aun así el público llenaba el estadio en cada partido que disputaban como local, a la vez que se desplazaban hasta donde hiciese falta para animar a su equipo. El nivel futbolístico fue pésimo en varios encuentros, salvo en el último tercio de temporada que lograron remontar y clasificarse para tercera ronda previa de Europa League y alcanzar la final de la DFB Pokal. Con la marcha de Klopp y la nueva era Tuchel se ha visto como la confianza en este equipo jamás debía perderse. Ahora parece que las cosas funcionan y es por la oportunidad y la paciencia que se ha tenido, cosa que no ocurre en grandes clubes donde se exigen resultados immediatos.

Tal vez los clubes alemanes no tengan el poder monetario que tienen otros equipos presididos por grandes magnates y jeques. Pero el dinero no vence al trabajo duro, es por eso que la fuga de estrellas a otras ligas no impedirá que la Bundesliga siga creciendo, por cada gran jugador que emigra del territorio teutón salen unos cuantos con la intención de ser mejores que él. Sin duda alguna Alemania se ha convertido en la gran fábrica de jóvenes futbolistas.

Y es por esa visión del deporte rey que tienen en Alemania que admiro tanto su liga y su selección. El sentimentalismo del público, la importancia de la cantera y divisiones inferiores y el fútbol directo que se practica hacen que sea un placer disfrutar de la Bundesliga alemana.

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