Champions League

Aniversario MiBu: Der Klassiker en Wembley

Todavía recuerdo el Nuevo Estadio de Wembley lleno hasta la bandera en esa noche del 25 de mayo del año 2013. El Borussia Dortmund había llegado a la final de la UEFA Champions League después del inolvidable repóker de Robert Lewandowski en el Signal Iduna Park para ganar 4-1 al Real Madrid. Se sufrió en el Santiago Bernabeu pero el conjunto Schwarz-Gelb logró la clasificación pese al 2-0 en tierras españolas. Todo lo contrario que el Bayern München, quien barrió al FC Barcelona por 4-0 y 0-3.

Los equipos estaban llenos de estrellas, aunque los bávaros eran muy favoritos. Hay que recordar que ganaron la Bundesliga con 91 puntos, mientras que el Dortmund terminó con 66, solo con un punto de ventaja sobre el Bayer Leverkusen, tercero con 55. Por lo tanto, los de la capital parecían claros candidatos a llevarse la máxima competición continental del deporte rey en el curso 2012-13.

Las alineaciones de aquél encuentro fueron las siguientes:

Borussia Dortmund: Roman Weidenfeller (POR), Marcel Schmelzer (LI), Mats Hummels (DFC), Neven Subotic (DFC), Lukasz Piszczek (LD), Ilkay Gundogan (MC), Sven Bender (MC), Marco Reus (MCO), Kevin Grosskreutz (MI), Jakub Blaszczykowski (MD), Robert Lewandowski (DC). En el minuto 90 entró Julian Schieber sustituyendo a Kuba y en el 92′ Nuri Sahin por Sven Bender.

Bayern München: Manuel Neuer (POR), David Alaba (LI), Dante Bonfim (DFC), Jerome Boateng (DFC), Phillip Lahm (LD), Bastian Schweinsteiger (MC), Javi Martínez (MC), Franck Ribéry (EI), Arjen Robben (ED), Thomas Müller (SD), Mario Mandzukic (DC). En el minuto 91 entró Luiz Gustavo para substituir al galo y en el 94 Mario Gómez en lugar del croata.

Recuerdo estar viendo el partido en casa de unos amigos, los cuales nunca habían visto jugar al Borussia Dortmund, y tenían real curiosidad por ver lo que podía hacer ese equipo después de haber eliminado al Real Madrid. La mayoría eran y siguen siendo culés, y tenían ganas de venganza después del global de 7-0 que le había endosado el club bávaro. El equipo de Heyckness parecía diseñado para ser totalmente imparable.

El partido estuvo muy igualado, hubo ocasiones claras por ambas partes. La mano mágica de Weidenfeller al cabezazo de Mandzukic, la parada del mismo con el rostro tras un disparo a bocajarro de Robben, el porque el árbitro no le sacó la segunda amarilla a Dante tras una patada en el estómago a Reus, la reacción a los diez minutos de un equipo que pese a que tenía menos posesión jamás se rindió. No resultó campeón en un partido que fue igualado y iba encarrilado a la prorróga. Arjen Robben fue decisivo y sentenció el encuentro en el minuto 89.

Quien sabe que podría haber pasado si el colegiado hubiese sido justo y le hubiese sacado cartulina amarilla al central brasileño. Y lo peor de todo, es que Mario Götze no jugó ese partido por una lesión que a día de hoy nadie se cree, y más cuando se confirmó su fichaje días más tarde por el club bávaro. Ese gesto no se lo van a perdonar jamás en Dortmund, al igual que tampoco recibirán con amabilidad al polaco Robert Lewandowski.

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