1.Bundesliga

Piscinazo de Robben, crítica de Verbeek, defensa de Sammer

Minuto 42 del primer tiempo. Bayern München supera por 0-1 al VfL Bochum por los cuartos de final de la DFB Pokal con gol de Robert Lewandowski. El equipo de Pep Guardiola tiene naturalmente el control posesional del encuentro, pero las ocasiones más claras –a pesar del resultado adverso- fueron para el conjundo de Gertjan Verbeek. Bochum está en desventaja pero se las ingenia para retroceder y contener al Bayern, pensando en un contragolpe milagroso.

Minuto 43. Philipp Lahm cruza la mitad de cancha por el sector derecho y visualiza a Thomas Müller a 5 metros de la medialuna del área grande rival. Centraliza con un pase rasante mientras el delantero alemán ve de reojo que Arjen Robben recorta desde la derecha hacia el centro por su espalda perseguido por el zaguero Jan Simunek. Llega el pase de Lahm, Müller extiende la habilitación para Robben y el holandés, apenas recibe el balón con Simunek tratando de anticiparlo se desploma dentro del área.

Todo el Rewirpower Stadion entra en ebullición. El árbitro Bastian Dankert acaba de marcar el punto penalti, la señal más temida por todo equipo, la de la pena máxima. Gertjan Verbeek salta enfurecido del banco de suplentes, gritándole al árbitro asistente que su compatriota se zambulló en el césped al sentir el aura de su marcador detrás de él. Todo Bochum se une en la protesta. La decisión es irrevocable. Sin embargo, Müller –especialista en la materia- no puede con Manuel Riemanm y desperdicia la chance de autografiar el 0-2.

Este momento que duró apenas un minuto y medio tuvo una repercusión de horas en el postpartido. Ya consumada la contundente victoria del Bayern München por 0-3 ante el Bochum, los ánimos del entrenador holandés siguen en llamas. No pudo contenerse y en declaraciones ante la prensa disparó contra Robben: “Hubo contacto pero no infracción. El fútbol sigue siendo un deporte de contacto. Él [Robben] vio la pierna del rival y se tiró automáticamente. ¡Es un piscinazo! Robben siempre que siente el contacto se tira. Esto nunca fue penal y mucho menos expulsión. Estoy avergonzado como holandés”.

Robben es conocido como un jugador con tendencia a la simulación dentro del área cuando es hostigado por los defensores. El caso más resonante y que acentuó esta ‘mala fama’ fue en la Copa del Mundo de Brasil 2014, cuando el Holanda-México de octavos de final se decidió –ya sobre el final del partido- por un penal marcado de Huntelaar luego de una bochornosa simulación del extremo del Bayern München.

Verbeek continuó: “Está bien, si quiso marcar penalti, está bien. Hubo contacto y se ganó el penalti. Pero la roja a Simunek me parece demasiado excesivo. Con diez jugadores no tenemos chance ante el Bayern”. Las palabras del director técnico del Bochum fueron contundentes, claras, sin filtro.

La respuesta desde München no tardó en llegar. El Director Deportivo Matthias Sammer salió al cruce de las declaraciones de Verbeek y defendió a Robben, alegando que el entrenador tiene temas personales con el jugador: “Uno puede ponerse a discutir si la expulsión fue exagerada o no, pero me parece que las declaraciones del señor Verbeek son escandalosas. No puedes hacer eso, desacreditar a un jugador de esa forma y convertirlo en algo personal contra él. No encuentro el sentido, puedes poner en duda la sanción del penal e incluso incluir a jugadores en la crítica, pero no atacar de la forma que lo hizo. Como entrenador tiene que marcar el ejemplo”.

Además, Sammer se refirió a los dichos de Verbeek sobre sentirse avergonzado como coterráneo de Robben por la particular situación que desembocó en el penalti: “Arjen es uno de los más honestos profesionales del fútbol y conozco el trabajo y sacrificio que realiza siempre como futbolista. Más allá de eso, las críticas son completamente injustificables”.

 

 

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