1.Bundesliga

ANÁLISIS: ¿Qué sabor dejó el primer año de Thomas Tuchel en Dortmund?

Cuando iniciaba la temporada como es usual en los medios de comunicación se pronostican las posiciones que al final de la misma tendrán los 18 participantes de la 1. Bundesliga. En el caso del Dortmund era un asunto muy dividido. Algunos pensaban que el equipo le costaría retomar ser la segunda fuerza en la liga y se la pasaría en los puestos de mitad de tabla, mientras otros sí tenían claro que el talento del nuevo entrenador y de la plantilla les llevaría a disputar contra el Wolfsburg o el Leverkusen el trono por ser el rival del Bayern Múnich.

Al final, y a solo falta de una jornada, los aficionados del fútbol alemán han visto al mejor segundo de todos los tiempos y la mejor campaña del Borussia Dortmund en su historia, solo tapada por un Bayern que revalida su sobrenombre de “Campeón Récord”.

Para muchos el cambio de Klopp a Tuchel iba ser una conversión que necesitaba paciencia por parte de aficionados y dirigentes. No era fácil volver a retomar el camino exitoso que había dejado el ídolo que se sentó en el banco por 7 años y los llevó a un doblete, una final de UEFA Champions League y el regreso a la élite del balompié mundial.

Pero cualquier pronóstico, positivo o negativo, se quedó corto. Thomas Tuchel cumplió con su promesa inicial de llevar de vuelta al Borussia Dortmund al tope del balompié campeón del mundo. De disputar ser la segunda fuerza y consolidar una idea de juego que esté a tono de la gran hinchada que posee el conjunto de la Cuenca del Ruhr. Mediante un fútbol de largas posesiones y un ataque diverso, Tuchel ha llevado a Dortmund su propia versión del conocido “fútbol total”.  En BVB no han abandonado el contragolpe y la presión alta, solo ahora le agregaron la diversificación de herramientas ofensivas y la corrección permanente de vacíos defensivos. Para la construcción de un equipo que busca en el balance el núcleo filosófico para lograr las metas.

¿Qué trajo de nuevo Tuchel para llevar de nuevo al BVB al tope?

Al llegar Tuchel lo primero que hizo fue depurar la plantilla. Tras su llegada salieron: Mitchell Langerak, Ciro Immobile, Milos Jojic, Kevin Grosskreutz, Jakub “Kuba” Blaszczykowski, Jeremy Dudziak, Oliver Kirch, Kevin Kampl y Zlatan Alomerovic. Y tan solo llegaron: Moritz Leitner, Gonzalo Castro, Julian Weigl, Joo-Ho Park, Roman Bürki y Adnan Januzaj. Medida que al principio pareció precipitada, pero que al final era necesaria, ya que al concepto del nuevo entrenador habían demasiados jugadores y la plantilla necesitaba un aire nuevo y rejuvenecerse.

El segundo paso en su arribo fue generar un gran ambiente en el grupo de trabajo. A través de contar con la totalidad de la plantilla y sembrar en cada uno de los miembros el hambre necesaria para triunfar en una temporada en la que disputarían tres competencias: Bundesliga, Copa de Alemania y UEFA Europa League, lo cual llevó que cada miembro del grupo diera lo mejor de sí para estar acorde al reto, en esta nueva etapa del famoso club negriamarillo. Para que hoy se sienta que todos halaban para el mismo lado y los resultados fueran una superación de la expectativa como lo dicen los hechos.

El tercer paso fue la preparación física. Gran ausente en la temporada pasada y quizá uno de los motivos de la decepción de la misma. Su entrenador físico y su cuerpo técnico lograron que este equipo fuera una plantilla saludable y recuperaron aquellos que traían viejas lesiones como el caso de Nuri Şahin o Erik Durm. De esta manera, casi siempre tuvo a la totalidad del equipo disponible y así pudo hacer la variantes planeadas para cada partido que iban enfrentando fecha tras fecha. Eso sí, este factor fue clave para hacer la rotación necesaria de un club que estaba atiborrado de partidos y que siempre necesitó de los onces más frescos y potentes.

Balance de la temporada

Y comenzó la temporada, con la clasificación previa a la Europa League sin complicaciones contra Wolfsberger AC, de Austria, y luego avanzado a segunda ronda de la Copa de Alemania tras vencer al Chemnitzer FC. Y así llegó el debut en Bundesliga contra el Gladbach a quien goleó 4-0 y fue el principio de un inicio que lo llevó a conseguir 15 de 15 en las primeras 5 jornadas, un perfecto debut solo interrumpido por un sorpresivo empate contra Hoffenheim, previo al clásico ante el Bayern en la fecha 7, con el que caería goleado 5-1. Mientras tanto, al mismo tiempo, avanzó en el PlayOff clasificatorio de la EL (Europa League) venciendo a los noruegos del Odds BK, quien les dio más que un susto p. De ahí en adelante, retomó el buen rumbo en la liga y comenzó la fase de grupos de EL, que lo llevó a clasificarse a segunda ronda de la competencia, en segundo lugar, por detrás del sorprendente club ruso del FK Krasnodar.  De igual manera, clasificó sin problemas a los octavos de final de la Copa de Alemania tras apabullar en casa 7-1 al Paderborn. No sin antes, regalarle a su hinchada una reñida victoria en el Derby del Ruhr 3-2 , en la jornada 12. Una fecha más tarde cayó contra el Hamburgo y amplió su desventaja contra el Bayern a 8 puntos. La cual solo fue recortada a 5, cuando los de Múnich cayeron con “Los Potros” y el Dortmund aprovechó la misma fecha y venció al Wolfsburg en el último minuto. Pero nuevamente se amplió a 8, en la última jornada de 2015, cuando el BVB tropezó como visitante ante el Köln. Y el 2015 terminó y el Dortmund avanzó a cuartos de final de la copa, al superar al Augsburg 2-0.

Ya al comenzar el 2016, los de Tuchel se reevaluaron y tomaron los correctivos para seguir en la contienda. Comenzaron el año, con un balance de 6 victorias y tan solo 1 empate por liga, mientras que en dieciseisavos de EL superaron al FC Porto con facilidad y se prepararon para recibir al Bayern y aprovechar la caída de los mismos una fecha atrás contra el Mainz. Sin embargo, en el clásico de revancha el partido fue memorable, pero no hubo goles y la ventaja se mantuvo en 5 puntos. También, superaron al Sttutgart, en cuartos de copa y en octavos al Tottenham de Europa League. Y ahí vino el destino e hizo de las suyas, cuando en el sorteo de la segunda competición de clubes europeos, hizo que chocaran contra su viejo entrenador, Jürgen Klopp y su Liverpool para que nos regalarán uno de los encuentros más recordados de los últimos tiempos, en el que los “Reds” vencieron al Dortmund, en el último suspiro y acabaran con el sueño continental para los de Tuchel. De ese punto y con la eliminación de EL aún en la cabeza, el BVB accedió a la final de la copa, al vencer al Hertha y asegurar su tercera final consecutiva de la competición. Entretanto, que el campeonato de liga es conquistado por el Bayern, con el cual se verá las caras en la final de copa y será su única oportunidad de levantar un trofeo en una campaña extraordinaria en materia de puntos.

Así, a falta de una fecha, el Dortmund ha jugado 33 partidos por liga. Logró 24 victorias, 5 empates y 4 derrotas. Con un impresionante balance de 80 goles anotados y 32 recibidos para un total de 77 puntos.

Maximización del talento

Tras la depuración de la plantilla, la idea de Tuchel era aprovechar al máximo el talento de la nómina que tenía. Por eso, siempre expresó que su deseo de poseer calidad sobre cantidad. Es por eso, su preferencia por los futbolistas polivalentes y aquellos que se acomodan al sistema táctico o la demanda de cada partido.

Por ejemplo: en el arco prefirió a Bürki sobre Weidenfeller. Una disposición que al principio pareció errada, pero con el paso de los partidos su elección en el arco de la liga le trajo frutos y por ende parte de la renovación de la plantilla. El experimentado y campeón del mundo, Weidenfeller, fue relegado a los partidos de Europa League, en los cuales siempre mostró su trayectoria y premió la confianza del director técnico en cruciales partidos.

En la defensa, realizó varios cambios. El primero fue relegar al serbio Neven Subotic al banquillo por Sokratis Papastathopoulos y esperar la evolución de la lesión de Łukasz Piszczek cubierta de gran manera, en la primera parte de la temporada, por el polifuncional Matthias Ginter. Quien en un punto de la liga fue considerado como el mejor en su posición y el más efectivo en materia de centros concretados en goles. Entretanto, la consolidación y la evolución de Marcel Schmelzer fue uno de los pilares de una defensa que fue de menos a más. Claramente, todo este grupo fue liderado por el capitán y uno de los mejores en su posición, Mats Hummels, el cual fue convencido y evolucionado por el entrenador para permanecer en el club y dar lo máximo de sí en esta histórica campaña.

En el mediocampo, fue el lugar donde más sorpresas trajo. Tuchel sabe que en este punto de la cancha se ganan o se pierden los partidos y con el retiro del excapitán Sebatian Kehl un lugar muy grande en el liderazgo y en la lucha quedó vació. Pero sorprendió con el juvenil, traído del 1860 Múnich, Julian Weigl quien no solo asombró por su madurez, sino por la constancia y desarrollo en el centrocampo defensivo. Asimismo, el retraso en la cancha de Sven Bender y el regreso a la clase mundial de Ilkay Gündogan fueron actores sobresaliente que ayudaron a manejar los hilos de un equipo distinguido por su gran nivel futbolístico. Sin embargo, la gran carta escondida fue Gonzalo Castro, un hombre que venía de Leverkusen y que en Dortmund ha vuelto a encontrar sus mejores años. Dándole al equipo sacrificio, juego colectivo y equilibrio.

Ya en el frente e ataque, el Dortmund también tuvo su tridente. Reus, Aubameyang y Mkhitaryan, líderes del mejor ataque de la Bundesliga en la presente campaña. Su unión daba miedo a más de un adversario y entre las combinaciones rápidas de pases, las asistencias filtradas y las múltiples formas de concretar goles han llevado a estos tres a ser uno de los tríos ofensivos más efectivos de toda Europa.

El dictamen

En conclusión, Thomas Tuchel ha traído una nueva etapa al Borussia Dortmund y su primera temporada ha sido mejor que cualquier expectativa. Su fútbol ha gustado a propios y extraños y los jugadores del club son tan apetecidos como en los mejores tiempos de Klopp. No obstante, la materia que hace falta son los partidos de clase A. Aquellos donde no pudo lograr vencer rivales por encima de su nivel. Caso Bayern Múnich o Liverpool, a los cuales deben aprender a derrotar si quiere volver a la punta de la montaña del balompié de la más alta categoría.

1 Comment

1 Comment

  1. Juleo

    11 mayo, 2016 at 3:38 am

    Solo le falta inyectarle esa ferocidad que le faltó contra el Liverpool que en cambio Kloppo sí hizo con los reds. De ahí es el juego no perfecto pero sí bueno, bonito y práctico

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

To Top