1.Bundesliga

Los ideales de Julian Nagelsmann

Hoffenheim tiene un diamante en bruto como entrenador. Es el técnico más joven en estar al frente de un equipo de Bundesliga. Y, lo más importante, cuenta con el apoyo incondicional de la junta directiva. Tal es así que, en una decisión muy arriesgada, la temporada pasada le dejó en sus manos a un equipo que peleaba por el descenso. Pero claro, en el club no había duda que, más allá de que el TSG descendiera, el proyecto con Julian Nagelsmann iba a ser su horizonte, sea cual sea la categoría.

Pero Nagelsmann lo hizo. Le cambió la mentalidad a un grupo de futbolistas que ya veía insalvable la temporada. Pero claro, un entrenador nuevo, con ideales de grandeza (aunque conociendo las limitaciones de la ocasión) subió de manera exponencial el autoestima y, más evidente, el fútbol del Hoffenheim. Esto le permitió a los de Sinsheim salvarse del descenso con un par de fechas de antelación. Las cartas fueron echadas sobre la mesa. Los directivos no se habían equivocado.

Ahora, Nagelsmann planifica lo que será su Hoffenheim modelo 2016-17. Y, exclusivamente, lo que será su método de trabajo, sus ideales, que tratará de transmitirles a sus dirigidos. Equipo corto, vertical, rápido y de mucha movilidad. Pero ojo, tampoco que sea uno alocado y desarticulado. Todo a su ritmo. “Quiero que se juegue a dos toques, pero que no sea de transiciones directas porque eso hace más factible tener errores. Es preferible hacer una circulación lenta y segura, que vertical y arriesgada”, explica Nagel, que buscará minimizar al máximo posible las imperfecciones.

“Hay dos caminos para hacer el juego rápido: uno es tener poco porcentaje de errores y el otro es jugar a dos pases, y en este último caso tienen que ser pases precisos y seguros. El fútbol tiene algo de cálculos de probabilidades, por ejemplo, es más factible llegar al gol si creamos 10 oportunidades netas a si sólo podemos hacer cuatro”, analiza el entrenador que priorizará tener el balón en su poder como arma principal.

Algo similar intentó hacer en los últimos partidos de la temporada pasada, aunque claro, las bases conceptuales no se pudieron trabajar y pulir en un contexto de emergencias. Mucho menos cuando se trata de una idea de juego que dista bastante de lo que el equipo venía trabajando. Nagelsmann quiere que todo toque de balón tenga un sentido, una dirección, un propósito: “No me gustan los pelotazos directos. Quiero que mi equipo tenga la pelota, la cuide. Siempre veo lo que hace el Barcelona, que tiene 20 fases en cada ofensiva, de dos o tres toques, pero solo ellos lo pueden hacer”.

Los ideales de Nagelsmann son claros. Hacer del fútbol de Hoffenheim uno simple, preciso y con un reducido margen de error basándose en un estilo de posesión. Algo que viene trabajando en la pretemporada y que, seguramente, necesitará tiempo de experimentación, sobre todo, en la competencia. La confianza de los directivos y el tiempo los tiene. Ahora, será cuestión de que lo acompañen los resultados.

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