1.Bundesliga

Uli Hoeneß y la historia del Bayern-Macher

Este viernes, la historia del Bayern Múnich vuelve a pasar página para entrar de lleno en la segunda versión del mandato del legendario Uli Hoeneß. Comprender el nuevo capítulo de esta historia implica remontarse a casi medio siglo atrás, cuando en 1970 Uli Hoeneß desembarcaba en las filas del conjunto bávaro, en el inicio de su carrera deportiva.

Una carrera deportiva marcada por los triunfos. Tres Copas de Europa (consecutivas), tres títulos de Bundesliga (consecutivos) y una DFB-Pokal (Copa de Alemania) fue el balance de un jugador que, por si fuera poco, conquistó además el Mundial de 1974, organizado en la Alemania Occidental (RFA). Tras una carrera de tales dimensiones, la pregunta era: ¿Y ahora qué?

Hoeneß eligió el Bayern. Porque siempre ha sido el Bayern. Colgó las botas para adentrarse en los despachos. Ahí, en 1979, comenzaba como Director General de un Bayern Múnich que acababa de perder a Gerd Müller, quien hacía las maletas rumbo a Estados Unidos. Por entonces, el gigante bávaro -que no era tan gigante- tenía una deuda de 12 millones de euros. Comenzaba así una historia de imparable crecimiento.

Hasta entonces, la experiencia de Uli en un puesto de trabajo se había limitado a la de ayudar de contable en la pequeña carnicería que gestionaban sus padres en Ulm. «Uli iba todos los sábados a ayudar. Se sentaba en una sala detrás de la tienda a contar cuánto había en la caja, pero si faltaban cinco centavos se cerraba todo el local hasta que aparecieran de nuevo», relata Udo Horsmann, quien fuera compañero de colegio de la posterior estrella del Bayern.

El Bayern-Macher, mimado por Uli

Hoeneß siempre fue un visionario. Cambió el panorama futbolístico alemán desde los despachos. Abrió las puertas del merchandising al fútbol en el país. Empezó a comercializar la marca Bayern. Y, mientras muchos lo acusaban de vender la esencia del deporte, el club llenaba cada vez más sus arcas. Vendían pijamas, tazas de cerveza, camisetas, sábanas. Y el Bayern, tras sanear sus cuentas, crecía y crecía.

Todo lo que es hoy en día el Bayern Múnich -y en gran parte el fútbol alemán- lo debe en una inmensa medida a lo que en su día Hoeneß hacía con una seguridad insólita, en un país donde el trabajo duro se recompensa como en ningún otro sitio. Así se explica que Hoeneß sea todo un icono del club, de Baviera y de una buena parte de Alemania. Otra, mira con recelo el imperio construido por el hombre que levantó el Allianz-Arena en 2005, la obra cumbre de la ‘era Hoeneß’. Un coloso arquitectónico que le costó al Bayern 346 millones de euros, pagados en 2014 -16 años antes de que expirara el plazo de pago- tras vender un 8,33% de las acciones del club a Allianz AG.

Hasta entonces, con Hoeneß en la presidencia desde 2009, su Bayern ya no era aquel de los altibajos económicos en los ochenta. Ahora había añadido a sus vitrinas diecinueve títulos de Bundesliga, doce Copas de Alemania, dos Champions League, una Copa de la UEFA, una Intercontinental y un Mundial de Clubes.

Tampoco era el Bayern endeudado. Antes de su renuncia a la presidencia, el 14 de marzo de 2014, el Bayern estaba en un mundo paralelo al que él mismo había comenzado a remodelar a finales de los setenta. Lo convirtió en el Bayern del superávit, de Audi, de Telekom, de Allianz; el Bayern Rekordmeister, el de los Kahn y los Neuer, el que toda Europa busca esquivar en cada sorteo.

Uli Hoeneß

Hoeneß (izq.) sujeta una tarta durante el cumpleaños de Franck Ribéry (der.), coincidente con una concentración del equipo en Manchester, en 2010. Foto: Alexander Hassenstein/Bongarts/Getty Images.

Fin de ciclo

Pero el 13 de marzo de 2014 todo acabó. De golpe, la Audiencia Provincial de Múnich condenaba a Hoeneß a tres años y medio de cárcel por evasión fiscal. Había desviado 28,5 millones de euros. Era viernes, y un día después, el Allianz-Arena lucía pancartas por todos sus fondos en apoyo al que hasta horas antes había sido su presidente.

“Lamento profundamente mi comportamiento y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para cerrar este capítulo opresivo. ¡No soy un parásito social!”, sentenció Hoeneß durante uno de los procesos jurídicos más seguido en Alemania en las últimas décadas. Un proceso que sólo duró cuatro días y en el que, para sorpresa de todos, Hoeneß no apelaría a la sentencia final. Iba a la cárcel.

El pasado mes de febrero, tras 21 meses entre rejas -primero en Landsberg am Mech y luego en Rothenfeld- Hoeneß recibía la libertad condicional. Desde enero de 2015 había estado trabajando como ayudante de los juveniles en el Bayern. Un trabajo de cuyo beneficio total -un sueldo de cinco cifras- Hoeneß donó al FC Bayern Hilfe e.V, una fundación benéfica creada por el club bávaro en 2005. Por entonces, a Uli se le permitía pasar el día en las instalaciones de Säbener Straße, con la condición de regresar a dormir en prisión. Su buen comportamiento en la cárcel -en la que destacaron su rápida aclimatación con el resto de reclusos- se sumó al pago ejercido por el directivo de 43 millones de euros, como saldo por los daños causados al fisco alemán durante el periodo en el que había desviado fondos.

Pero, después de todo lo ocurrido, una duda pregunta volvía a rondar la cabeza del mundo aledaño a la Bundesliga, y en especial al conjunto muniqués: ¿Y ahora qué? De nuevo, Hoeneß eligió el Bayern.

Karl Hopfner, quien fuera elegido como sucesor de Hoeneß en la presidencia en 2014, ya había anunciado meses atrás su deseo de volver a ver a Uli como máximo mandatario del club. «No me presentaré en las elecciones de noviembre», había aclarado un Hopfner que este viernes, tras 33 años de servicios en los despachos del Bayern, vuelve a ceder el cargo a un Uli Hoeneß que sueña con volver a hacer de este Bayern Múnich, el auténtico Bayern-Macher.

Hoy, 987 días después, Uli Hoeneß vuelve al Bayern Múnich.

Imagen de portada: Lennart Preiss/Bongarts/Getty Images.

3 Comments

3 Comments

  1. jose

    26 noviembre, 2016 at 6:09 pm

    Ayer fue un día grande para toda la familia del Bayern y una mala noticia para el resto de los clubes en Alemania y Europa. Bienvenido Uli.

    MIA SAN MIA

  2. JORGE BAYERN

    1 diciembre, 2016 at 2:42 am

    EL MEJOR PRECIDENTE DEL FC BAYERN MUNCHEN SV

  3. Luis Diaz

    1 diciembre, 2016 at 1:02 pm

    Es increible como ha crecido en Bayern desde los 80 con Hoennes al mando, en la Bundesliga había bastantes equipos historicos y grandes, y todos se han quedado muy atrás del Bayern y no pintan nada en Europa.

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