1.Bundesliga

El Schalke 04 ideal

Ruud Gullit soltó alguna vez una frase que hoy suena a profética: “Un equipo es como un buen reloj: si se pierde una pieza todavía es bonito, pero ya no funciona igual.” Hoy, Schalke 04 vive precisamente lo que marca dicha frase. Un equipo que siempre se ha caracterizado por ser una fábrica de talentos nata, ve cómo muchos de sus más grandes valores se van buscando otros destinos, y sus reemplazos difícilmente tienen el nivel que se esperaba de ellos. Por ello, siempre queda la pregunta: ¿Qué sería del Schalke si no hubiera dejado ir a sus referentes más destacados en los últimos años? ¿Cómo sería ese Schalke “ideal”?

Los traspasos costaron caro

Jugadores como Manuel Neuer y Julian Draxler fueron sin sin duda dos de las perlas más prometedoras del conjunto azul. No obstante, sus carreras en Gelsenkirchen se truncaron gracias al interés de otros clubes. Manuel Neuer se convirtió en capitán del Schalke, aun siendo bastante joven, y su gran rendimiento incluso llevó a los mineros a semifinales de Champions en 2011. Sin embargo, a Neuer se le consideró “traidor” tras su traspaso esa misma temporada al todopoderoso Bayern Munich. Sin embargo, continuó su meteórico ascenso en rendimiento y ha llegado a ganar 4 ligas, 3 copas, 1 Champions e incluso el Mundial como titular de la selección.

Por el lado de Julian Draxler, su prometedor inicio se vio truncado por lesiones recurrentes, y con el ascenso del rendimiento de otro juvenil como Max Meyer, Draxler vio la puerta de salida del club. Fue traspasado a Wolfsburg, donde nunca terminó de explotar todo su potencial, siendo finalmente llevado al PSG francés, donde aún no se sabe qué pasará con él.

Promesas que se fueron

Leroy Sané surgió hace no mucho como uno de los jugadores más talentosos de la cantera del Schalke. Un golazo contra el Real Madrid en el Bernabéu fue la llave que le abrió la puerta grande en el conjunto azul. Se convirtió en un jugador casi indispensable en ataque por su velocidad, gambeta y precisión. Pero, como siempre, los grandes europeos no le quitaban el ojo de encima, y el Manchester City lo adquirió este verano por una generosa suma de dinero. Con los problemas de ataque que tiene ahora Schalke, seguro que muchos lo echan de menos.

Otro caso es el de Mesut Özil, que se fue muy joven del conjunto minero camino a Werder Bremen. Allí fue que explotó y terminó nada menos que en el Real Madrid, donde no fue tan regular, pero sí útil. Ahora, ha vuelto a alcanzar una cota de rendimiento envidiable en el Arsenal de la Premier inglesa. De haber sabido el talento que guardaba ese chico, seguramente Schalke no lo hubiera dejado ir tan fácilmente.

Los que se quedaron

Faltaría espacio para hablar de otros como Joel Matip y Jens Lehmann, que también dejaron el club tras muchos años en el mismo. Pero, a pesar del interés de otros clubes, muchos se han quedado a defender la camiseta azul. Entre ellos, está el actual portero titular del Schalke, Ralf Fährmann, además de Max Meyer y el capitán Benedikt Höwedes. Todos ellos han contribuido a que los mineros no pierdan su legado de grandes talentos. No obstante, si no se hubiera dejado ir a todos los mencionados en líneas anteriores, seguramente Schalke podría aspirar a más de lo que ahora aspira, siendo quizá un seguro candidato a ganar la liga y un contendiente más que respetable en Europa. 

Un once de ejemplo sirve para ilustrar cómo hubiera sido este equipo con lo mejor de esos jugadores y lo mejor de hoy: Neuer; Höwedes, Matip, Naldo, Kolasinac; Geis; Sané, Özil, Meyer, Draxler; Embolo.

Sólo el tiempo dirá si Schalke vuelve a ser aquel equipo que, en todos los frentes, daba pelea. Es cuestión de saber apreciar lo que tiene, y no dejarlo ir tan fácilmente.

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