1.Bundesliga

Europa no es para alemanes

Hacía doce años que no se veía algo así. Doce años desde la última vez que ningún equipo alemán llegaba a semifinales de ninguna de las dos máximas competiciones europeas de clubes. Para entonces, a la actual Europa League aún le quedaban cuatro años hasta su nacimiento. Para entonces, hablamos de la temporada 2004/05, Alemania ni siquiera se imaginaba la generación dorada que llegaría años más tarde para conquistar una Copa del Mundo.

Doce años después, el fútbol alemán despide una semana negra para su prestigio a nivel continental. Bayern Múnich, Borussia Dortmund y Schalke 04 cayeron en sus respectivas eliminatorias de Champions League los dos primeros, y Europa League el tercero. Antes, Bayer Leverkusen, Borussia Mönchengladbach y Mainz 05, este último en Europa League, cedieron en las anteriores rondas de los torneos europeos.
Si en 2013 veíamos un resplandeciente horizonte con una final de Champions en Wembley entre Bayern y Dortmund, este 2017 hemos presenciado la más pobre participación de los equipos alemanes desde hace doce años.
Las hipótesis son inabarcables. Desde la fortaleza de las ligas extranjeras, hasta un posible debilitamiento del fútbol germano. Desde las suculentas inversiones en clubes extranjeros, a la continuada apuesta germana por el talento propio de casa. Lo único cierto es que algo falla en esta ecuación continental.
Si el Bayern cayó tres años consecutivos en semis de Champions, este ha sido el cuarto en que lo hace perdiendo ante un rival español. Como si le costara recuperar el ritmo competitivo que pareciera no mostrar en casa, y que después no fluye como se esperaría ante conjuntos más acostumbrados al auténtico sufrimiento de sus ligas.
Probablemente, de los clubes citados anteriormente, sólo el Bayern parecía tener una plantilla al nivel de lo que realmente exige un torneo como es la Champions League. Y ni así pudieron los de Ancelotti.
El Dortmund no pudo tampoco con el Mónaco. El carácter competitivo de los galos, del que carecieron los de Tuchel durante largos tramos de la eliminatoria, además de otro sinfín de situaciones ya comentadas, impidieron el avance de un equipo que, sin embargo, promete. Y mucho.
Por último, el Schalke 04. Los de Weinzierl se apoyaron en la figura de Fährmann para salir vivos de Amsterdam en el duelo de ida. Volvieron a casa con un 2-0 en contra ante un Ajax, cuyo promedio de edad en su plantilla esta campaña es de 22 años. Un Ajax que este jueves alineaba a dos menores de edad en Gelsenkirchen y que, a pesar de jugar con un hombre menos durante cuarenta minutos, supo solventar el 3-0 en contra, anotando los dos goles de la clasificación en la prórroga.
En definitiva, algo falla en la Bundesliga. Algo sucede si, de los seis equipos que llegan a Europa, los dos o tres mejores se pierden entre los ocho finalistas, y no entre los cuatro, o alguno entre los dos mejores del continente.
Seguramente haya varias respuestas a lo ocurrido. A este comportamiento tan drásticamente irregular. Aunque, más que de respuestas, debe ser una fase de preguntas. De cuestionarse qué ocurre para que Alemania se estanque así en Europa.

Imagen de portada: Christof Koepsel/Bongarts/Getty Images.

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