Alemania

Alemania en una crisis interminable

Las caras luego de la derrota 2:1 en Francia lo dice todo. El equipo no logra levantar cabeza. Foto: Getty Images.

A partir de la dura caída de la selección alemana frente a la campeona del mundo, el equipo dirigido por Joachim Löw quedó al borde de descender a la segunda división de la Liga de las Naciones, el torneo creado por la UEFA este año para incentivar los partidos entre selecciones y reducir el número de partidos amistosos en el calendario internacional.

La selección de ensueño hace algunos años.

Alemania, aquella selección que durante años construyó un proyecto futbolístico admirable, disciplinado y muy productivo, ya no es la misma. Ese equipo, que alcanzó su máximo nivel al obtener la Copa del Mundo en Brasil 2014 atraviesa una crisis que, incluso, lleva a cuestionar el trabajo de su entrenador. La Mannschaft supo manejar, a lo largo de los últimos años, una combinación perfecta: potencia física y mentalidad ganadora. Una fórmula que derivó en una selección que era prácticamente invencible. Era una máquina de fútbol que funcionaba sin fisuras, su juego era vistoso y, por si fuera poco, tenía un promedio de gol letal.

Recambio sin nivel

Sin embargo, el equipo alemán tuvo que asumir la salida de referentes, el caso de Phillip Lahm, Bastian Schweinsteiger, Miroslav Klose, entre otros. A partir de esto, empezó un largo proceso de recambio para dar lugar a varios jóvenes que venían ganándose un puesto dentro de la convocatoria. Definitivamente, era una incógnita lo que podía suceder tras este nuevo proceso de la era Löw. De cara al último mundial disputado en Rusia, Alemania claramente aparecía como favorito. En este sentido, el entrenador armó un conjunto muy competitivo, combinando experiencia y nuevas caras, que, en principio, le darían un alto nivel en lo individual y colectivo.

Juego deslucido y previsible

Pero Alemania mostró otra cosa: un juego deslucido, sin profundidad ni contundencia en el ataque, un equipo muy largo al que ahora el resto de las selecciones (se pudo notar frente a Corea del Sur y México) le salen a jugar de igual a igual. Ya no tiene esa chispa para sorprender a su rival cuando el partido lo amerita. Alemania es muy predecible y su juego es monótono hoy en día. Ante esto, el principal apuntado es su entrenador, Joachim Löw. Sin embargo, los jugadores también tienen un grado de responsabilidad, ya que no han podido alcanzar el nivel tanto individual como colectivo que se esperaba, mucho más después del recambio del cual hablamos antes. De la selección que estuvo este martes en el Stade de France, solo había cinco futbolistas que fueron campeones del mundo en 2014. Y solo uno de ellos, Thomas Müller, formó parte del ataque hace cuatro años.

A Alemania le restan dos partidos en noviembre, para así intentar dar vuelta esta situación. Para eso, deberá obtener las victorias que le den tranquilidad y le permitan terminar un año muy complejo. De esta manera, podría evitar un descenso, algo que sería un baldazo de agua fría para el mundo fútbol de ese país. Ante este complejo panorama: ¿Es Löw el indicado para continuar al frente de la selección alemana? ¿Hay jugadores que cumplieron un ciclo y deben dar un paso al costado? Sólo el tiempo lo dirá.

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