Bayern München

Hansi Flick: el entrenador ideal para FC Bayern München

Con serias chances de ganar el triplete, Hans-Dieter Flick se ha convertido en una seguridad en el banquillo de FC Bayern München. A diferencia de otras oportunidades, Karl-Heinz Rummenigge, director general del club bávaro apostó por un entrenador sin experiencia en primera división cuando fue despedido Niko Kovac.

A pesar de ello, el exayudante de Joachim Löw en Die Mannschaft, es el entrenador perfecto para el actual puntero de la Bundesliga, que incluso, con 22 victorias en sus primeros 25 partidos ha vencido a ‘Pep’ Guardiola en la competencia por el mejor inicio en el banquillo bávaro rompiendo el récord del español que había logrado 21 triunfos.

Mentalidad ganadora

Como futbolista, Flick no ha tenido una gran fama a nivel mundial pero se destaca su paso por el club que actualmente dirige. Bicampeón en el ’85 y en el ’86, Tricampeón en 1988, 1989, y 1990 son algunas de las medallas que ganó en su estadía. Tiempo en el cual consiguió una gran influencia como jugador, como también, siendo entrenador.

Apenas había sido anunciado como reemplazo del despedido Niko Kovac, Flick declaró que conocía muy bien al lugar donde estaba llegando. Pero no solo eso, también, sabia a que exigencias se enfrentaba.

Dicho paso como centrocampista del actual campeón de la Bundesliga, le bastó para implantar el entusiasmo y la mentalidad ganadora para que sus dirigidos, hoy lleven 7 puntos de ventaja en Bundesliga a su competidor Borussia Dortmund, tenga un pie adentro de los cuartos de final de Champions League (victoria 0:3 a Chelsea en la ida) y siga compitiendo en la Copa Alemana.

Hansi Flick recibiendo un premio en manos de dos ex presidentes de FC Bayern München, Fritz Scherer y Uli Hoeness. Foto: FcBayern.com

El protagonismo es de los jugadores

Todos sus jugadores han declarado que es muy exigente en los entrenamientos pero en la linea de cal se ve otra cosa. Aunque a veces se lo escucha gritar en los encuentros, Flick no se destaca por ser un entrenador que tenga que demostrar que él lleva las riendas del asunto.

Su perfil bajo y su calma a la hora de dirigir es un factor fundamental en un vestuario lleno de estrellas. Hansi sabe que el protagonismo, al fin y al cabo, es de los jugadores y eso es lo que le permitió crear un gran ambiente en el vestuario.

Teniendo en cuenta los antecedentes de exentrenadores como el ya mencionado Kovac o Carlo Ancelotti que han tenido peleas con el plantel, demuestran que Flick es un gran líder y un gran administrador de las distintas personalidades que tiene el equipo.

Hansi Flick con Joshua Kimmich en un abrazo como si fuesen padre e hijo resaltando el gran trato que tiene con su plantel. Foto: Getty Images.

Explotar el talento en su máxima expresion

Cuando la directiva bávara eligió a Flick como sucesor interino, hasta ese momento, la mitad de su defensa estaba en la enfermería. Sin rezongar con ello, el entrenador se hizo cargo y una de sus grandes victorias fue posicionar a Alphonso Davies como lateral zurdo.

A diferencia de lo que todo el mundo pensaba, es decir, que iba a fracasar porque el canadiense siempre fue atacante, Bayern ha encontrado una gran variante que, hoy, ya es titular indiscutido.

Además de ello, la llegada de Flick le permitió a Thomas Müller convertirse en el máximo asistidor de la Bundesliga con 19 pases de gol. Un jugador que con Niko Kovac no era tenido en cuenta, al igual que Davies, se ha convertido en uno de los grandes valuartes.

Como si ello no fuera poco, lo sucedido con Joshua Zirkzee ha sido parecido pero no con el mismo final. No solo parte de la defensa del equipo tuvo que visitar a los médicos en el medio de la temporada, sino que Robert Lewandowski también tuvo que hacerlo. Flick no dudo y su reemplazante fue el juvenil Zirkzee que se dio el lujo de marcar en su debut y hoy ser una variante en el banquillo.

Hansi Flick aconsejando a uno de sus grandes hallazgos, Alphonso Davis. Foto: Gety Images.

Una identidad de juego definida

Si alguien pregunta “¿a qué juega Bayern München?” la respuesta va a ser más sencilla que compleja. Flick se amoldó a los jugadores que tenía y su esquema por excelencia es el 4-2-3-1 con Müller por detrás de Lewandowski.

Dicho esquema, con el correr del partido puede pasar a ser un 4-2-4, con el alemán ya siendo segunda referencia de área, y con Coman y Gnabry ya instalados en ataque.

Pero la principal virtud de esta identidad es el carácter y el juego de Joshua Kimmich que ha sabido explotar Flick, que, sabe que es un jugador top cuando lo ubica en su posición de mediocampista y es capaz de mover a Pavard al lateral derecho para que el goleador del último Der Klassiker se luzca.

Con un medio aguerrido que se combina con la elegancia de Thiago Alcántara, la separación entre los bloques tácticos es prácticamente ínfima.

El FC Bayern de Flick es posesión de balón, mucha presión, verticalidad, retroceso ordenado, son algunas de las características que demuestra el equipo en cada partido.

Sin dudas, todavía restan cosas por corregir pero la cabeza está y este equipo, tranquilamente, podría hacerse con el triplete a final de temporada.

Andre Silva controla la pelota mientras sufre la presion asfixiante de Kimmich, Alaba y Perisic. Foto: Getty Images.

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