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El Hoffenheim de Julian Nagelsmann: In crescendo

El Hoffenheim de Julian Nagelsmann: In crescendo

Desde su creación en el siglo XIX, el metrónomo ha sido una herramienta indispensable para compositores y solistas a la hora de perfeccionar su voz, ritmo o piezas musicales. La sencillez de medir el tempo mediante las notas para mejorar la sincronización y el rendimiento de un sonido, es algo que desde entonces ha fascinado a los músicos hasta nuestros días.

El crescendo es el objetivo casi siempre deseado. El incremento de la intensidad del sonido. El aumento progresivo, si lo extrapolamos al fútbol. Quizás así se podría explicar la situación que está viviendo el equipo de moda de la Bundesliga, de manos de un compositor que está llevándose ovaciones de cada escenario que visita, gracias a su espectacular rendimiento.

Cuando Julian Nagelsmann llegó al banquillo del Hoffenheim, el club de Sinsheim acababa de perder en casa por 0-2 ante el Darmstadt para hundirse en el penúltimo puesto de la tabla, a siete puntos de la salvación. Por sensaciones, y a pesar de que aún restaban catorce jornadas de Bundesliga, los medios ya tenían a uno de los favoritos para el descenso.

El Hannover, en similar situación al Hoffenheim por entonces -14 puntos tras 20 jornadas- acabaría descendiendo a la 2.Bundesliga. Pero el nombre de Julian Nagelsmann -a sus 28 años, el técnico más joven en la historia de la Bundesliga- ascendería desde las entrañas del club Hoffe para iniciar un camino sin precedentes.

¿Quién es Julian Nagelsmann?

Hablar de las últimas hazañas de este club sin mencionar a la figura de su técnico es como alabar las victorias del Barcelona sin hacer mención a la figura de Messi. Sin exagerar. El fútbol es un mundo de roles donde llegan a la cúpula aquellos que trabajan duro, o tienen un talento innato. Pero cuando ambos factores se juntan, el resultado puede ser demoledor.

Cuando hace unas temporadas el Bayern Múnich se fijó en el imberbe Nagelsmann, el interés no era en vano. A Säbener Straße llegaban alentadores informes sobre quien, por entonces, entrenaba al equipo Sub-19 del Hoffenheim. Rummenigge, Sammer y Guardiola lo recibieron en el cuartel general bávaro, pero Nagelsmann no aceptó ninguna oferta. Eligió seguir en Kraichgau por encima de un puesto en el filial de todo un Bayern Múnich. Una decisión osada, pero no imprecisa.

En dos años, Nagelsmann llevó a los Sub-19 del Hoffenheim a un título en la Bundesliga Sub-19 en 2014 -goleando 5-0 al Hannover en la final- y a un segundo puesto nacional un año despuéscayendo en la final por 3-1 ante el Schalke 04. Su futuro era alentador, y los clubes alemanes comenzaron a ver en aquel joven un potencial inusual.

Hoffenheim Nagelsmann

Durante su presentación como técnico del Hoffenheim, Alexander Rosen (der.), Director Deportivo del club, auguró sobre Nagelsmann: “Es un hombre joven, no un entrenador joven.” Foto: Dennis Grombkowski/Bongarts/Getty Images.

Pero una cosa es dirigir a adolescentes en una liga donde no suelen ir más de 300 espectadores por partido, y otra muy distinta entrenar a todo un Hoffenheim en la máxima categoría del fútbol alemán. O al menos eso parecía. Para Nagelsmann, desde luego, no parece haber mucha diferencia.

Lo suyo no fue llegar y besar el santo, que se diría habitualmente. Lo suyo fue llegar y revolucionar a un equipo que llevaba meses necesitando una descarga de energía de gran calibre. Fue ahí donde entró Nagelsmann, con sus 28 años. Cambió el 4-2-3-1 de Stevens por un atrevido 3-1-4-2. Y le funcionó: empate en el Weserstadion. Y así prosiguió, usando hasta cinco esquemas diferentes en catorce jornadas. Sumó 21 puntos, y el equipo se aseguró la permanencia, permitiéndose incluso el “lujo” de caer en las dos últimas jornadas.

Un hombre de la casa

Cruyff, el hombre que cambió el fútbol, decía que “lo más rentable siempre era la cantera”. Su ideal, y con el que contagiaría a clubes históricos como Ajax y Barcelona, es ahora una de las bases del proyecto de Nagelsmann. Un pensamiento cada vez más alejado del fútbol actual, pero que sigue dando sus resultados. Y así ocurrió en el Rhein-Neckar-Arena.

Hasta el 13 de marzo -fecha en que Nagelsmann debutó en Bundesliga- Philipp Ochs (18 años) sólo había sumado 8 minutos de acción con el primer equipo. Gisdol le había dado una escasa oportunidad a un diamante en bruto que Nagelsmann pulió durante años en las categorías inferiores del club. Aquel día en el campo del Bremen, Ochs fue por primera vez titular en Bundesliga. Desde entonces sólo se perdió dos partidos más hasta el final de temporada.

Nadiem Amiri, al que Gisdol y Stevens habían probado previamente en Bundesliga, ha pasado a ser con Nagelsmann uno de los pilares de este Hoffenheim. Un técnico que conoce las entrañas del club, que ha pulido a muchos de los jugadores que empiezan a llamar a las puertas del primer equipo. Un técnico que, sobre todo, sabe dar oportunidades.

La revolución

Hace exactamente un año, el Hoffenheim se veía obligado a relevar a Markus Gisdol de su cargo para dar paso al holandés Stevens. Se había cumplido la jornada doce y el equipo era penúltimo con 8 puntos. Los mismos que este Hoffenheim de Nagelsmann ha conseguido en seis jornadas, la mitad que el pasado año.

Un Hoffenheim que, en lo que llevamos de campeonato, crea una media 11 ocasiones por partido; por las 8 que creaba de media cada jornada en la pasada Bundesliga. Unos números que alzan al club como el tercer mejor equipo en este índice, sólo por detrás de los todopoderosos Bayern Múnich y Borussia Dortmund.

Hoffenheim Nagelsmann

Sandro Wagner y Julian Nagelsmann, nacidos el mismo año, discuten durante la victoria del Hoffenheim sobre el Friburgo el pasado mes. Foto: Matthias Hangst/Bongarts/Getty Images.

Un equipo que mueve más y mejor el balón que el del pasado año. Sus números lo avalan. Según Squawka, el de Nagelsmann promedia 436 pases por partido. De ellos, 348 son buenos. El Hoffenheim de la pasada temporada promedió 386 pases por jornada, siendo efectivos sólo 291.

Casi por la inercia de las situaciones, se da por hecho que este Hoffenheim promedia mejores números ofensivos y defensivos que el de la pasada campaña. Pero los números van más allá. Tras diez jornadas, Oliver Baumann es el portero que más paradas ha hecho en la presente Bundesliga, con 30. Además, promedia 3 paradas por cada gol encajado, lejos de la media de 2 paradas por cada gol recibido el pasado año.

En la ofensiva, liderados por el recién llegado Sandro Wagner con cuatro goles, la de este Hoffenheim es una línea de ataque marcada por su eficiencia. Es el tercer equipo que más goles marca del campeonato -nuevamente por detrás de Dortmund y Bayern-, y el que más goles marca desde fuera del área: 5 de sus 17 tantos han llegado de esta manera.

Esperar que este equipo acabe en los puestos europeos podría ser una idea platónica. Pero el aumento progresivo, el crescendo que ha vivido este Hoffenheim desde que se fusionara con la figura de Nagelsmann invita a no descartar ni las teorías más idealistas. Hasta ahora se trata de una de las revelaciones del campeonato. Veremos qué techo tiene el equipo de moda de la Bundesliga.

Imagen de portada: Matthias Hangst/Bongarts/Getty Images.

1995, cubano en Madrid. Estudiante de Ciencias Políticas y aprendiz en Periodismo. Twitter: @aleconK

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