
El frío que se vivió en el Olympiastadion de Berlin el sábado era muy fuerte, sí, pero nunca tanto como el frío ambiente del Hertha BSC tras volver a caer, en casa.
El Hamburg, un equipo que tampoco parecía pasar por su mejor momento, cosa que podían aprovechar los capitalinos, hizo sentir que ellos eran los locales, sobre todo tras una primera parte tan poco luchada, tan indolente, por parte de los Blau-Weiße.
La situación del BSC es lamentable, más que preocupante. Un recién ascendido mostrando una imagen muy distinta a la que transmitía cuando lograron volver a la primera categoría. Mucha fuerza, ganas y energía. Energía que para nada se les ve en el campo, salvo para hacer gestos de frustración.
Y son ya ocho fechas sin sumar de a tres

