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Las entradas de la Bundesliga suben de precio

Las entradas de la Bundesliga suben de precio

Lento pero seguro, los clubes se han dado cuenta que las entradas a sus partidos valen más de lo que pensaban.

"El fútbol no es sexo telefónico". Con esta pancarta, los hinchas del Schalke se quejaban hace un par de temporadas sobre el precio de las entradas del Athletic Club

“El fútbol no es sexo telefónico”. Con esta pancarta, los hinchas del Schalke se quejaban hace un par de temporadas sobre el precio de las entradas del Athletic Club | Foto: Marca

Si bien las entradas de la Bundesliga siguen siendo considerablemente más económicas que las de la Serie A, Premier inglesa y Primera división española, no hay cómo negar que ha habido un aumento constante en los precios de los tiquetes de la mayoría de los clubes de la 1.Bundesliga. No hablamos solamente de equipos como el FC Bayern, quienes podrían cobrar hasta el doble de lo que actualmente cobran y seguir llenando su Allianz Arena (más de este tema después), sino de equipos modestos y de clubes ubicados en ciudades menos pudientes de Alemania.

La calidad viene a un precio

Desde que el fútbol alemán comenzó su proceso de reorganización a comienzos del siglo XXI, los equipos entendieron mejor la parte comercial y financiera del fútbol –en parte obligados por los nuevos estatutos y regulaciones; en parte por ver que, si se va a invertir dinero, se tiene que hacer dinero-. Esto llevó a que las cuentas se fueran saneando a medida que se captaran nuevas fuentes de ingreso y se potenciaran las que ya existían. Allí, además de mejorar la oferta de bienes que se venden en las tiendas de fanáticos, se comenzó a diseñar nuevos paquetes de entradas y a redefinir qué partidos debían ser más costosos que otros.

Lógicamente, los cuatro grandes del fútbol alemán actual –FC Bayern, Borussia Dortmund, Schalke 04 y Bayer Leverkusen-, son los clubes más costosos de ver jugar en cualquier parte de Alemania. Al fin y al cabo, si vives en Freiburg, Augsburg o en un pueblito cercano a Sinsheim-Hoffenheim, resulta más atractivo ver las grandes funciones y las renombradas figuras que estos cuatro equipos tienen para ofrecer, que quizás un Hertha Berlin, Eintracht Frankfurt, o incluso un mismo Hamburger SV. Es decir, para los aficionados del top 4, un partido de su club, sea donde sea, siempre va a ser más costoso.

11 Freunde reporta que la variación de precios por la calidad del rival es tal, que se puede duplicar y hasta triplicar. Por ejemplo: Borussia Mönchengladbach le cobra el asiento más accesible a un aficionado en 19,90 euros. Para los compromisos ante el FC Bayern, el mismo asiento cuesta no menos de 47,50 euros. En Leverkusen, un choque contra el Bayern supone un aumento de 50 euros a cuando se juega ante un más accesible como el SC Freiburg: 76 euros versus 26.

Pero los aumentos y las fluctuaciones de los precios no se limitan a ocasiones especiales. Los queridos abonados, un componente de muchísimo peso y arraigo dentro del fútbol alemán, han visto un aumento de cerca de 17% del precio del 2005, en promedio. Hay equipos que han llevado los nuevos costos a otras dimensiones, con Borussia Dortmund subiendo hasta 40% el valor de un abonado para la gradería en la que se puede estar de pie (cabe recordarse que Alemania es el único país con autorización para contar con graderías sin asientos para encuentros locales por la UEFA y su comisión de seguridad. Para los encuentros internacionales, asientos deben ser instalados), mientras que VfB Stuttgart cobra 79% más por un abonado del mismo estilo al anteriormente mencionado.

Los fanáticos se han organizado en más de una ocasión durante las últimas temporadas para buscar frenar la subida en el costo de las entradas, con iniciativas como “Kein Zwanni- Fussball muss bezahlbar sein” (No al 20 – El fútbol debe ser accesible). Si bien los precios siguen siendo ridículos cuando puestos en comparación con los mismos de otras ligas europeas –parte de las razones de la  inigualable tasa de asistencia y de llenado que tiene la Bundesliga-, el aumento preocupa a muchos. Habiendo ocurrido en una época económicamente volátil y de mala prognosis, una subida de precios supuso el golpe al bolsillo de muchos jóvenes, el grueso de los fanáticos más asiduos, que no cuentan necesariamente con el dinero para tantos lujos más allá del fútbol de cada fin de semana.

La demanda da para que siga habiendo aumentos

 

Una buena noticia para el crecimiento económico del fútbol alemán es que el público sí da para que siga habiendo subidas de precio. Si bien hay mucha resistencia a los aumentos y varios de los seguidores más leales está dejando de verle el queso a la tostada, los números revelan lo contrario: pese a haber subido en casi el 20% en la última década en promedio, los estadios de la Bundesliga jamás habían estado tan llenos.

En Mi Bundesliga, anualmente hacemos un artículo reportando los índices de asistencia como uno de los principales fuertes y atractivos del fútbol alemán. No porque nos guste hacerle publicidad de gratis a la liga, sino porque anualmente siguen siendo la liga de fútbol más concurrida del planeta; y la tercera liga deportiva con mayor asistencia promedio, sólo detrás de la NFL de fútbol americano y la liga de cricket de India; con sedes en países con 300 millones y un millardo de habitantes respectivamente. Nada mal para esta liga de fútbol en un comparativamente reducido mercado de 83 millones de habitantes.

El mejor ejemplo de esto, es justamente el club que más aumentos de precios provoca a lo largo y ancho de Alemania: FC Bayern München. Con una base de socios de más de 160.000 (y aún en aumento), el ya de por sí grande Allianz Arena, con sus 71.137 asientos –capacidad dos veces ampliada desde su inauguración en el 2005-, no es capaz de colmar la demanda de entradas para los partidos que alberga. Desde hace dos temporadas, FC Bayern garantiza la venta de toda su boletería de local para los 17 partidos en casa antes del pitazo inicial de la Bundesliga; y desde hace más de 4 años que no deja de jugar un partido a 100% de capacidad.

Y esto no se debe a que sus asientos sean particularmente accesibles. Es por mucho el club más caro de Alemania, y la única razón por la que lo es, es porque la demanda le exige que así sea. Sonará como un disparate neoliberal que busca justificar la codicia de una directiva ávida de dinero, pero realmente, ¿qué otro mecanismo tiene el FC Bayern para regular dentro de lo posible la demanda que genera verles jugar en vivo? ¿Cómo, aun cobrando lo que cobran, tienen listas de espera infinitas para un puesto disponible en el Allianz Arena? ¿Qué otra razón habría detrás de tanta ampliación de un estadio que todavía no ha cumplido 10 años? Por cierto, que ya se está proponiendo la tercera expansión, para elevar el aforo a 75.000.

Por más quejas que pueda haber, el fútbol alemán sigue costando más cada día, porque el mercado de fanáticos se los permite. La demanda tan brutalmente abrumadora del fútbol en tierras germanas es verdaderamente el motor detrás de tan bárbaro empuje económico. Esa base de aficionados-convertidos-en-clientes ha crecido exponencialmente, y lo ha hecho comprando entradas, camisetas, bufandas y hasta pantuflas de los colores de su club, robusteciendo las arcas de los 18 clubes de primera. También es importante destacar que la 2.Bundesliga tampoco se queda atrás. Quizás en otras dimensiones y en otra escala, pero la segunda división es la segunda división con mejor asistencia del planeta; también con buenos registros en venta de mercancía de sus 18 clubes.

El fútbol alemán se ha consolidado internacionalmente a la par que lo ha hecho domésticamente. Es impensable hoy día un partido alemán con menos de 85% de llenado –salvo que sea un Freiburg v. Paderborn en casa del Sportclub, o algo por el estilo-, a la vez que es improbable no suponer que los aumentos seguirán ocurriendo con la misma constancia y también con la misma piedad. Y es que, realmente, un aumento anual promedio en las entradas de 2% no es del todo malévolo ni exabrupto. Mucho menos para una liga que sigue prometiendo seguir creciendo cualitativamente, y que ha dejado atrás los días de segundón para enfocarse en un futuro con un papel cada vez más trascendental.

Director de MiBundesliga y Coordinador de Deportes en El Hatillo, Caracas, Venezuela. Conocedor y aficionado a la liga más competitiva, atractiva y única del fútbol mundial. Graduado de Universität Konstanz en Ciencias del Deporte; especializado en Sociología del Deporte.

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