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Robert Enke: Cuatro años de ausencia

Robert Enke: Cuatro años de ausencia

Muchas veces el fútbol es planteado como afición, entretenimiento, diversión, etc. Sin embargo, creo que todo el que pase por este artículo hoy entiende el fútbol como algo más que eso. Como una adicción, un modo de vida, como felicidad. Así lo entendía Robert Enke, como un único motivo por el cual vivir, a pesar de todo.

Personalmente no recuerdo haber vivido nada igual a lo sucedido exactamente un día como hoy hace cuatro años. Las noticias de repente se habían colmado con imágenes de Robert Enke. La incredulidad del momento hacía que todo fuese más surrealista e inverosímil. Recuerdo esa sensación fría que te recorre el cuerpo, al ver en la pantalla del televisor, que Robert Enke había fallecido.

No creo que haga falta ser un incondicional del Hannover o un cercano a Enke para vivir la desgracia de un modo más personal. Bastaba con verle cada fin de semana en un campo distinto de la Bundesliga para considerarle como «alguien a quien ya conocías». Su historia ha marcado un antes y un después, no sólo en el mundo del fútbol, sino también en el del deporte y, por consecuente, en el tan incomprendido mundo de la fama.

La trayectoria profesional de Enke era inigualable, jugando en cuatro países diferentes, siendo internacional absoluto con «Die Mannschaft», capitán en su último club, el Hannover 96, y la pieza insustituible de este equipo. Era un portero con unas condiciones fantásticas, colmado por una exuberante envergadura de 1,86 metros de altura. Rápido, ágil como pocos, académico y seguro, de reflejos impresionantes, potencia inigualable en el juego aéreo, es decir, un portero de primer nivel europeo.

Cualquier persona que le viera desde fuera pensaría que su vida era un ejemplo para alguien en aras de buscar la felicidad. Tenía un matrimonio consolidado, una hija, una carrera al alcance de pocos. Sin embargo, dentro de la mente de Enke se estaba desarrollando eso que tanto miedo provoca a un deportista de élite, la depresión.

El 17 de septiembre de 2006 la vida de Enke cambiaría por completo. Su hija Lara, de dieciséis meses, fallecía debido a un fallo cardíaco en un hospital de Empede, con Robert a su lado. El nacimiento de Lara, que había llegado al mundo con un fallo en su corazón durante el parto, había provocado que la pequeña hija de Enke sufriera tres intervenciones quirúrgicas antes de aquel fatídico día de septiembre de 2006. Sin embargo, y al contrario de lo que cualquier persona esperaría, la reacción de Enke sería totalmente contraria a la de una persona normal. Había llamado a sus padres con una serenidad que parecía fríamente calculada. Aquello no cambiaría su vida, a pesar de que su vida se hubiera ido con la pequeña Lara Enke.

Los problemas del que según parte de la prensa, era el mejor portero de Alemania por aquel entonces, habían aparecido mucho antes. Casualmente, su debut como profesional llegaría ante el que sería su último equipo, el Hannover 96. Era el 11 de noviembre de 1995, y Enke se ponía en el marco del Carl Zeiss Jena con 18 años y dos meses. Aquel día el encuentro terminaría con un aburrido empate 1-1. Dos semanas más tarde, el Jena caería en su visita al VfB Leipzig. Era el primer golpe duro en la corta carrera de Enke, que había fallado estrepitosamente en el primer gol encajado. En el descanso, le pediría a su entrenador, Eberhard Vogel, que le cambiara. Enke continuaría, aunque no regresaría a la titularidad esa temporada.

Sería el primer choque de lleno entre Enke y una de las tareas en la rutina de un portero, la de fallar. El miedo que sintió aquel día a volver a fallar, le acompañaría durante su prolongada trayectoria como profesional. Sería el motivo de su fracaso en Barcelona y Turquía, y sería lo que le llevaría a abandonar el fútbol durante varios meses para buscar soluciones médicas a su depresión. Aquel miedo le llevó a rechazar unas semanas de pruebas con el Manchester City, para acabar fichando por el CD Tenerife, por aquel entonces en la Segunda División española. Era sólo una herramienta para quitarse presión de encima.

Valentín Marsker sería el doctor encargado de llevar, «en secreto» siempre, el caso de Enke. Su diagnóstico sería: «Miedo extremo al fracaso y, por consecuencia, depresión». La regularidad y la gran racha de Enke en el Hannover en 2009 le llevarían a ser el número «1» de la portería alemana durante los meses previos al Mundial de Sudáfrica 2010 y ser elegido como la primera opción por Joachim Löw de cara a la Copa del Mundo. Sin embargo, la presión que aquello iba a suponer para Robert Enke era algo que él creía que le iba a sobrepasar. A pesar del estupendo momento de forma que estaba viviendo en Hannover, el miedo había vuelto.

Su suicidio fue una conmoción mediática prácticamente al alcance de leyendas de la historia de la sociedad. El campo del Hannover se colmaría con más de 45.000 seguidores, amigos, familiares, personalidades públicas, o simplemente personas sin ningún vínculo con el fútbol o con la vida de Enke, que despedían así al portero que cambiaría la visión del deportista de élite, del fútbol y de esa enfermedad tan espantosa llamada depresión.

Cada quien tiene una visión sobre el caso de Enke, sobre su carrera, sobre su vida personal. Más allá de todos sus logros futbolísticos, Robert Enke nos ha enseñado la otra cara de un futbolista. Esa que nadie enseña. Nos ha enseñado que un hombre de 1,86 metros de altura y 78 kilos no tiene porque ser de hierro, también siente. Escondió su enfermedad durante años con el único objetivo de no dejar de jugar al fútbol, aquello que tanto amaba. El miedo al fracaso pudo con él, pero el paso del tiempo no lo hará.

Robert Enke (24 de agosto de 1977 – 10 de noviembre de 2009)

1995, cubano en Madrid. Estudiante de Ciencias Políticas y aprendiz en Periodismo. Twitter: @aleconK

Comentarios (6)

  • Nahuel

    Lograste emocionarme y traerme buenos recuerdos. Me acuerdo que durante todo 2007-08-09-10 seguí muy atentamente la campaña del Hannover, tenían un equipazo: Hashemian, Brdaric, Lala, Enke, Tarnat, Schulz, Hanke, Balitsch, Huszti, Fahrenhorst… Para mí Enke fué y aún es uno de mis grandes ídolos. Gracias por los recuerdos!!

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    • Nahuel

      Y atención, lo dice uno que desde hace casi 10 años que es fanático del Braunschweig! Jajajaja.

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  • Gorkathletic

    ni soy aficionado del Hannover, ni de ningun club en el que haya estado Robert, aunque algunos si me gustan. tampoco seguia mucho el futbol alemán hace 4 años, no puedo compararlo con lo que lo sigo ahora, pero el casod e Enke es de los que te marcan, no te explcias como un jugador que estaba en ese momento tan bueno, que iba a ser el portero de la Mannschaft y que en definitiva tenia todo, puede estar asi por dentro, esto hace algo mas humanos a estas personas que a veces parecen estar en otro mundo diferente.
    gran articulo el que has hecho Alek.

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  • oskar q

    Siempre recordaremos a Enke,decidio dejarnos cuando estaba en el mejor momento de su carrera,demostrando que el éxito no lo es todo y que todas las personas tenemos nuestro limite.A mi me sigue emocionando su historia.

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