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El Bayern siempre tiene la última palabra

El Bayern siempre tiene la última palabra

Ayer el Bayern Múnich llegaba al Allianz-Arena con una consigna clara: había que ganar al Oporto de cualquier forma. Ya lo habían dicho los jugadores en la rueda de prensa previa al partido. No hacía falta nada mágico. Ni un 3-0 ni un 4-0, sólo marcar dos goles, dejar la portería a cero y pasar a semifinales. Al menos esa era la idea básica. Una sola consigna: ganar al Oporto como fuera.

Y el Bayern lo hizo, y tanto que lo hizo. No marcó dos, ni tres ni cuatro. Tampoco dejó la portería a cero, algo que en este caso acabó resultando en un mal menor. El Bayern Múnich protagonizó anoche una de las más impresionantes remontadas vistas en la reciente historia de la UEFA Champions League.

El conjunto bávaro llegaba tocado a este choque. El pasado miércoles caía estrepitosamente por 3-1 en Do Dragao, dejando la eliminatoria en el aire, en un suspenso cuya última resolución se iba a ver anoche en el Allianz-Arena. A ello hay que sumar las lesiones, pues el Bayern viajó a Portugal sin Schweinsteiger, Robben, Alaba, Ribéry o Benatia. El Bayern llegaba tocado.

Bayern Múnich Champions League

El Bayern salió de Do Dragao tocado, pero no hundido. Y con una eliminatoria por resolver entre ceja y ceja. Foto: Getty Images.

Y luego, para colmo, se anunciaba la renuncia del médico del club, el Dr. Müller-Wohlfahrt, tras 38 años como médico jefe del Bayern Múnich. Se cerraba así una relación dorada de la historia del club bávaro, y la enfermería del Bayern quedaba descuidada, con la solución interina de nombrar al médico del filial, el Dr. Volker Braun.

Todo esto dejaba a Pep Guardiola en el epicentro de un terremoto, que dejaba como primer recuerdo la victoria del Real Madrid por 4-0 sobre el Bayern en las semifinales de la pasada edición en esta Champions League.

Los errores en suelo luso eran evidentes. Fallos individuales de Boateng, Dante y Xabi Alonso condenaban al Bayern, que volvía a Alemania aún respirando con el solitario gol de Thiago Alcántara que acabaría maquillando el marcador de 3-1.

Y fue el propio Thiago quien abrió la lata anoche en el Allianz-Arena. En un partido que bien podría quedar enmarcado entre los ejemplos del clásico canon futbolístico de «la afición es el número doce». Porque la afición del Bayern lo fuera anoche. Con una enorme pancarta que rezaba «Nunca rendirse», el Bayern comenzaba un partido que se antojaba como la primera final de la temporada para un Guardiola que no se podía permitir otro descalabro en la máxima competición de clubes del fútbol europeo.

Bayern Múnich Champions League

La plantilla de Bayern acabó el partido arrodillada ante una afición que anoche fue uno más en el campo. Foto: Getty Images.

El Bayern respondió, y como bien sabe hacer, tuvo la última palabra en esta eliminatoria. O más bien, el último grito. El del árbitro tras el pitido final, que sentenciaba el pase de los bávaros a las semifinales de esta Champions League. En el camino queda un Oporto deslumbrante bajo el mando de Julen Lopetegui que, sin embargo, anoche salió con seis goles en contra. Más de los goles que había recibido en sus once partidos previos en esta edición de la Liga de Campeones.

El Bayern se mostró imparable. El marcador del Allianz-Arena reflejaba un 6-1. Seis goles que el Oporto no encajaba en competición europea desde la temporada 78/79, cuando fue el AEK Atenas quien en dicha ocasión endosó seis tantos a los lusos en suelo griego.

Para el Bayern fueron seis goles que sirvieron para obtener un pase a semifinales vital en las aspiraciones de esta temporada. Fue una inyección de moral para una afición que comenzaba a dudar. Fue una bocanada de aire para un Guardiola que llegó sonriendo a sala de prensa, porque su Bayern Múnich tuvo, como siempre, la última palabra.

1995, cubano en Madrid. Estudiante de Ciencias Políticas y aprendiz en Periodismo. Twitter: @aleconK

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