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Julian Nagelsmann y la eterna crítica al FC Bayern por ‘dañar la competición’

Julian Nagelsmann y la eterna crítica al FC Bayern por ‘dañar la competición’

Julian Nagelsmann, aún entrenador del RB Leipzig, acaba de confirmar que fichará por el FC Bayern München a final de esta temporada. Así es. Una vez más, el gigante de Baviera se refuerza a costa de sus máximos competidores nacionales. Sin ningún cargo de conciencia. Ni siquiera el movimiento idéntico de Dayot Upamecano hace apenas un par de meses parece echar para atrás a los campeones de Europa a la hora de hacer estas contrataciones tan controvertidas. No parece importarles mucho romper una supuesta ‘ley moral de competitividad’ no escrita en el fútbol germano. Si es que existe tal concepto.

UNA ESTRUCTURA JERÁRQUICA MUY DEFINIDA

La Bundesliga, como cualquier otra competición de fútbol en Europa aunque quizás de forma más marcada, tiene un ciclo natural que va de abajo a arriba. Los equipos menores desarrollan futbolistas que, llegado un momento, deciden progresar e irse a un club más grande. Pasa en Italia, en España, en Inglaterra y en cualquier otro campeonato que no sea la utopía competitiva de la NBA y demás deportes norteamericanos. Sin duda, la última parada de esa pirámide en Alemania es Múnich. Quizá por eso todas las miradas (o críticas, si así lo prefieren) van siempre hacia el Allianz Arena.

No obstante, conviene no olvidar todas las partes previas de esta cadena. ¿O es que no tiene motivos el bueno de Max Eberl (Borussia Mönchengladbach) de criticar al Borussia Dortmund por llevarse a Marco Reus, Thorgan Hazard o Mo Dahoud en su mejor momento con los renanos? ¿Y el 1.FC Köln de que el Bayer Leverkusen les haya arrebatado a Patrick Helmes, Mitchell Weiser o Florian Wirtz entre otros muchos que abandonaron la ‘Domstadt’? Es más, si hablamos de moral, de fichajes que rompen ciertas leyes que apelan a los sentimientos y al amor a unos colores, los primeros que deberían sentir su ‘traición’ son esos jugadores.

FICHAR A NAGELSMANN ES ¿CULPA DE FC BAYERN?

El Bayern lo ha dicho en multitud de ocasiones: Están a favor de la competitividad, pero jamás van a dar la más mínima opción a sus rivales de ganar ni dejar de intentar mejorar su equipo. Y estos dos conceptos, en ningún cas contradictorios, a menudo se confunden. El enfoque no puede ser criticar a un equipo por reforzarse, sino por qué el resto de equipos no retienen a sus estrellas. Ahí podemos hablar de límite salarial, reparto equitativo, gestiones económicas adecuadas y un largo etcétera. Pero eso ya es otro debate.

Partamos de la base que el Dortmund es un equipo con aspiraciones de títulos cada temporada. ¿Por qué insiste en fichar talento sin experiencia con cláusulas que facilitan que a los dos años se vayan a otro equipo? ¿Por qué dejan que Erling Braut Haaland cueste un tercio de su valor tras dos temporadas en sus filas? Quizás es porque no pretenden que se quede en el equipo como dijo Uli Hoeness. Ellos mismos parecen aceptar el rol de ‘estación de paso’. Quizás es inevitable que para muchos jugadores así sea, pero si Watzke, Zorc y la factoría Red Bull lo fomentan con su política de fichajes, están contribuyendo a que el club sea visto como tal.

UNA LARGA HISTORIA DE REGALOS CON LAZO DESTINO MÚNICH

Y ahí está el problema. Hay que explicar por qué Mats Hummels, Mario Götze o el propio Upamecano se visten de rojo por apenas 40 millones cada uno. Los tres tenían a media Europa llamando a la puerta con ofertas mayores. Si el jugador escoge al Bayern de entre todos ellos, por lo menos pongámoselo un poco más difícil a que al resto de competidores. Saben hacerlo. Están pidiendo 180 millones por Haaland. Tiene que costarles mucho más a los bávaros pescar en la cuenca del Ruhr y en Sajonia. Al final, les fue más fácil a ellos fichar a estos tres jugadores que al Manchester City o al Real Madrid. Por no mencionar a los propios jugadores, que por lo visto debían desconocer la existencia de la anteriormente mencionada ‘ley moral’.

NAGELSMANN A BAYERN Y ¿EL RESTO?

Con Nagelsmann, sinceramente, pocos peros se pueden poner. Especialmente cuando el chico es bávaro y ha crecido soñando con el club muniqués. Eso sí, en este caso dejan 25 millones en las arcas de la bebida energética que lo convierten en el entrenador más caro de la historia. Este tipo de titulares y dureza en los despachos deben ganarse Dortmund, Leipzig y compañía cada vez que Hasan Salihamidzic llame a la puerta. Por no plantear la posibilidad de que ni siquiera se sienten a negociar.

Me gustaría que me creyesen cuando les digo que no tengo nada en contra ni de Las Avispas ni de los Toros Rojos. Ojalá mantengan a sus estrellas, aprieten las cosas en la parte alta de la clasificación y empiecen a ganar títulos con asiduidad. Sin embargo, para eso hay que exigirles un poco más de batalla en los despachos frente a sus rivales del sur. Les irá mejor dentro del campo… y por ende a la Bundesliga. ¿O es que siguen pensando que el Bayern va a pisar el freno?

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