
El partido comenzó con dominio Alemán, manteniendo gran parte de la posesión de balón, aunque el combinado Sueco amenazaba con contragolpes peligrosos, comandados por un gran Toivonen y su centrodelantero Hysen.
¿Cómo se pasa de vapulear a una selección, a darle el dominio y últimamente perder una diferencia de 4 goles? Lo que comenzó como una confirmación de excelente fútbol, terminó siendo el renacer de viejas inseguridades.
Alemania tendrá dos pruebas difíciles en la siguiente pausa FIFA, en las que se medirá ante Irlanda y Suecia. Lesiones, suspensiones y actuaciones no tan buenas harán de estos choques de la Nationalelf, vitales en su carrera por el Mundial.